Un parque para Ndombele Augusto, el adolescente angoleño asesinado hace 20 años en Alcorcón

Unos niños juegan en un parque de la localidad madrileña de Alcorcón. El césped y los árboles ayudan a aliviar el calor. Todavía hay luz, pero poco a poco empieza a atardecer. Una pequeña corretea. Es la hija de Magdalena Augusto, que está aquí para rendir homenaje a su hermano Ndombele, asesinado hace justo dos décadas enfrente de este parque, que ahora llevará su nombre. El adolescente tenía 16 años.

“Hace 20 años no solo se llevaron un miembro de mi familia, sino también a mi mejor amigo”, dice Magdalena ante los presentes, entre ellos familiares, amigos y vecinos, que forman un círculo y guardan un silencio que solo se quiebra con los aplausos. “Me siento afortunada de haber convivido con él esos 16 años, y me hubiese encantado que hubiera conocido a mis herederas”.

La noche del 20 de julio de 2002, el adolescente de origen angoleño Ndombele Augusto Domingos fue asesinado por un hombre de 24 años que trabajaba como portero de Inn, una discoteca del polígono conocido como Costa Polvoranca en Alcorcón.

Sucedió tras una discusión en la que se vio envuelto un amigo del chico y que terminó en una pelea en la que participaron varias personas, según contó El País entonces. Una de las personas que se vio involucrada pidió ayuda a la seguridad del local, y entonces su asesino, José David Fuertes, sin mediar palabra, apareció y asestó dos puñaladas al menor, una en la cara y la otra en el corazón, que terminó con su vida.

“Renombrar este parque es un importante el acto de justicia social y de reparación”, dice Ana Bibang, abogada y colaboradora de Conciencia Afro, asociación que ha impulsado la iniciativa. Jesús Santos, segundo teniente de alcalde del Ayuntamiento de Alcorcón, explica a elDiario.es que también es “una forma de dar a conocer un caso muy duro que fue ignorado” y, a título personal, le permitirá criar a sus hijos en “un barrio con memoria histórica”.

Un largo viaje judicial

El primer juicio del caso tuvo lugar dos años después en la Audiencia Provincial de Madrid, apodado Costa Polvoranca. Durante este primer proceso, el jurado popular declaró a Fuertes no culpable del homicidio de Ndombele Augusto, y el juez dictó una sentencia absolutoria a favor del acusado. Pero la familia de Augusto y Esteban Ibarra, presidente del Movimiento contra la intolerancia, decidieron recurrir la sentencia debido a la falta de argumentación y a varias declaraciones contradictorias.

El caso llegó al Tribunal Superior de Justicia de Madrid y al Tribunal Supremo, que ordenó la repetición del juicio. En junio de 2006, Fuertes fue condenado en la Audiencia Provincial de Madrid a 18 años de prisión por la muerte del menor. El jurado no consideró probado que hubiera sido un asesinato racista. El condenado recurrió la sentencia al Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que rebajó su condena en solo seis meses, es decir, a 17 años y medio de prisión. El Supremo confirmó la sentencia en 2007.

Ana Bibang explica a elDiario.es que en el juicio se probó que “el asesino actuó con alevosía súbita”, impidiendo a la víctima reaccionar ante el ataque. Sin embargo, el jurado no encontró pruebas suficientes de que hubiera “indicios racistas”, aunque una testigo afirmó durante el juicio que, tras apuñalar a Ndombele, Fuertes se jactó de que “había matado a un negro”.

“En su momento no quedó probado que fue un crimen racista, tampoco existía una normativa específica que hubiera permitido que fuera así. Sin embargo, queda mucho trabajo por hacer, y como organización afrocentrada estamos aquí presentes representando la diversidad y representando el movimiento antirracista”. Bibang recuerda también que este tipo de juicios que se alargan en el tiempo suponen un gran coste económico y emocional para las familias.

En memoria de ‘Jimmy’

La familia de Ndombele Augusto Domingos llegó de Angola huyendo de la guerra, según los participantes en el homenaje, que también explicaron que creció en un barrio de Leganés, rodeado de sus amigos y donde todo el mundo le conocía como ‘Jimmy’.

“Mi padre nunca se imaginó tenerse que enfrentar a algo así, y siempre tuvo que luchar con el sentimiento de rabia e impotencia que te da salvar a tu familia de una guerra, para llegar aquí y que te quiten a tu hijo”, dijo Magdalena Augusto emocionada. “Ningún padre debería enterrar a un hijo” .

En referencia a su hermano, dijo: “Siempre tuvo presente los valores que se nos enseñaron en casa, y esa noche no pudo mirar hacia otro lado cuando era su amigo el que estaba en problemas”. La familia dice que tuvo que aprender a caminar por un mundo judicial que les era desconocido. Los padres siempre se esforzaron por contener su rabia porque “no fueron los blancos quienes mataron” a su hijo “ni España, fue un individuo con sus ideas”.

Varios de los participantes mencionaron los obstáculos judiciales y su incomprensión ante la absolución del primer juicio. “Si los jurados populares no interiorizan el problema del racismo, no lo van a condenar ni este jurado, ni otro”, dijo el presidente del Movimiento contra la Intolerancia, Esteban Ibarra, que señaló que durante el proceso judicial estuvieron “muy solos” y el padre de Augusto siempre repetía la palabra “coragem” (“ánimo”, en portugués). “No es como ahora que hay más sensibilidad, en aquella época era escasa”.

También intervino en representación del Ayuntamiento Daniel Rubio Caballero, primer teniente de alcalde: “No hay nadie que no merezca ser recordado, y menos todavía hechos tan execrables como un delito de odio y un asesinato que llevaron a terminar con la vida de un chaval de 16 años en nuestra ciudad”.

Durante el acto, los familiares y amigos inauguraron la placa con el nuevo nombre del parque, situado entre las calles Polvoranca e Industria de Alcorcón. Desde este miércoles se llama Ndombele Augusto Domingo. Mientras los asistentes guardaban un minuto de silencio, un grupo de vecinos depositó un pequeño ramo de flores. Un joven pintó un retrato de Ndombele.

“Es necesario hablar de racismo y poner el tema encima de la mesa porque nos siguen matando. Es un problema social que atañe a la humanidad”, dijo por su parte Antumi Toasije, presidente del Consejo para la Eliminación de la Discriminación Racial y Étnica. “Esto también es memoria histórica. Ojalá asistamos a más inauguraciones que no solo sean de muertos por el racismo, si no también de nuestras heroínas y nuestros héroes”.

Magdalena Augusto dijo que nunca ha visitado la tumba de su hermano porque no quería “hablar enfrente de una tumba fría”. Ahora este parque le ofrecerá un lugar en su memoria. “A partir de hoy será grato para mí sentarme aquí para leer un libro, y le voy a poder poner a este lugar un recuerdo que no sea tan negativo”.

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