‘No more Matildas’, una campaña para acabar con la discriminación de las mujeres en ciencia

RTVE.- Si Einstein hubiera sido mujer en lugar de hombre… ¿Qué hubiera sucedido? ¿Su genio científico habría podido llegar tan lejos? ¿Sería tan universalmente conocida? Son las preguntas que nos plantea la campaña «No more Matildas«, iniciada por la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT). «Es probable que, si Einstein hubiese nacido mujer, su apellido apenas nos sonara hoy. Y es que los méritos de sus descubrimientos se los habría llevado algún compañero de investigación o incluso su marido», responden a esa pregunta la presidenta de AMIT, Carmen Fenoll.

El objetivo de la campaña es «llamar la atención sobre la falta de referentes femeninos en ciencia y la persistencia de los estereotipos. Queremos que nuestros colegas, el profesorado, las familias sean conscientes de que el efecto Matilda existe y que se sigue dudando de la capacidad de las chicas para las ciencias».

La maldicion de Matilda

Matilda Joslyn Gage, activista de los derechos de las mujeres, fue la primera en denunciar esta tendencia sistemática por la que brillantes científicas habían sido ninguneadas y sus logros, silenciados, o generalmente atribuidos a otros a lo largo de la historia. Como en una versión libre de San Mateo: «A quien tiene, se le dará más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado», las matemáticas o astrólogas veían alejarse el reconocimiento y desaparecer sus nombres de la vida pública. Margaret W. Rossiter, historiadora de la ciencia, puso nombre al Efecto Matilda en honor a esta activista.

En los últimos años han aumentado los homenajes e iniciativas para visibilizar a las mujeres científicas. Pero el resultado de siglos de oscuridad es que en los libros de la ESO solo el 7,6 % de las menciones en ciencia corresponden a mujeres, según estudios de la Universidad de Valencia y de la Universidad Complutense de Madrid. Y esto ayuda a que permanezca el estereotipo de que las ciencias son materias más adecuadas para los hombres.

Ellas son minoría

Según la Unesco, las mujeres suponen el 28% del alumnado en carreras científicas en el mundo. En España preocupa que la presencia de chicas en las aulas no aumenta como se espera, sino que se está reduciendo en los últimos años. En los 80, en ingeniería informática suponían un 30%, mientras que hoy apenas son 12 de cada cien alumnos. En matemáticas, en el año 2000 había un 60% de chicas, mientras en 2018 ese porcentaje había caído al 27% de matriculaciones.

«La labor que tenemos por delante es ingente. Hay que concienciar al profesorado y a las familias para que no pongan en duda que las niñas pueden ser buenas en matemáticas o estudiar informática y eso desde muy pequeñas. No es que se comporten de forma abiertamente machista, es que hay sesgos inconscientes que seguimos aplicando y que hacen que las chicas se sientan raras si expresan inclinación por la ciencia o la tecnología», afirma Carmen Fenoll. Para ella, hay que intervenir cuanto antes para eliminar esos estereotipos: «Con la pubertad, cada cual busca identificarse con el rol de género que supuestamente le corresponde y hemos ido hacia atrás. Los estereotipos de género siguen vigentes y en los tiempos que vivimos se amplifican y se propagan a gran velocidad».

Material para contrarrestar los estereotipos

Dentro de la campaña «No more Matildas», se han lanzado tres libros en los que se recrea cómo habrían sido las vidas de Einstein, Fleming y Schorödinger si hubieran nacido mujeres. Con textos de Nöel Lang e ilustraciones de Rodrigo García Llorca, han sido prologados por las escritoras y periodistas Ángeles Caso y Carme Chaparro, y la catedrática de Química Inorgánica y presidenta de AMIT-Andalucía, Adela Muñoz Páez. La campaña también propone incluir separatas en los libros de ciencias con las mujeres que faltan, para concienciar. No están a la venta y se pueden descargar de forma gratuita en la web de la campaña.

«Los estereotipos de género son perjudiciales tanto para las chicas como para los chicos. Si un chico quiere estudiar enfermería, tampoco debería encontrar un ambiente hostil», subraya Carmen Fenoll. «Desgraciadamente el entorno académico de la ciencia sigue siendo machista y sigue vigente el arquetipo del chico audaz y brillante con ideas felices y de la chica paciente que consigue las cosas gracias a un trabajo callado y constante», afirma.

La campaña es una idea de Gettingbetter Creative Studio, que se la ofreció sin contraprestaciones a la AMIT. Cuenta con el apoyo de la Oficina del Parlamento Europeo en España y la colaboración de Dos Passos Agencia Literaria y Comunicación y producción de Kamestudio.

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