Ni cantar ni hacer deporte. Hasta dónde puede llegar el extremismo religioso con las niñas

En Afganistán se intentó prohibir el canto en público a las chicas a partir de los 12 años. Hubo que dar marcha atrás. Fue una manifestación más de la voluntad de silenciar a las mujeres

Cantar es mucho más que una actividad lúdica. Para el mielero regente, un ave endémica de Australia, significa la diferencia entre la supervivencia y la extinción. A medida que su población se reduce, los machos pierden los modelos para aprender los trinos con los que atraer a las hembras y asegurar la especie. Entre los humanos tal vez no sea tan dramático, pero el canto ayuda a expresar la alegría y a conjurar las penas, a espantar la soledad o a reforzar el grupo. De ahí que las afganas hayan elevado su voz ante el intento de prohibirles cantar en público a partir de los 12 años. La pretensión de silenciar a las mujeres es una vieja aspiración de los extremistas religiosos que desborda la música y las fronteras de Afganistán.

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