Médicos con sordera denuncian barreras en el acceso al MIR: «Tenemos que justificar constantemente nuestras necesidades»
20Minutos.- Médicos con sordera que optan este sábado a una de las plazas de Formación Sanitaria Especializada denuncian las barreras con las que se enfrentan tanto en el examen de acceso MIR, como posteriormente en el ejercicio de su actividad profesional.
Según explican dos médicos con discapacidad auditiva, voluntarios de la Confederación española de familias de personas sordas-FIAPAS, pese a la existencia de adaptaciones en esas pruebas persisten algunos obstáculos que dificultan un acceso equitativo, como la obligación de realizar la prueba en una sede del Ministerio de Sanidad en Madrid, pese a residir en otra ciudad.
Una de las aspirantes de este sábado al examen MIR lamenta que a pocos días de la prueba desconocía con certeza qué adaptaciones se le aplicarían finalmente y los detalles organizativos vinculados con la prueba, una falta de información que ha incrementado el estrés que tiene como cualquier otro candidato.
Precisamente, el jueves Sanidad publicó las instrucciones para los aspirantes a plazas de formación sanitaria especializada para las titulaciones de Medicina, Farmacia, Enfermería y ámbito de la Psicología, la Química, la Biología y la Física.
En el caso de requerir el uso de audífonos o de cualquier otro dispositivo médico deben estar previamente autorizados por la Dirección General de Ordenación Profesional, recoge el documento conocido a dos días de la prueba
Como aspirante por el turno de discapacidad que solicita ampliación de tiempo, tiene que realizar el examen en una sede centralizada en Madrid pese a que no vive en esa ciudad, lo que le obliga a desplazarse, reorganizar su logística y alojarse en un hostal.
«No podré contar con mi red de apoyo y eso, justo antes del examen más importante de mi carrera, pesa mucho», explica. «Solo por tener que cambiar de sede, el examen deja de realizarse en igualdad de condiciones», afirma la médica.
A su testimonio se suma el de un médico residente con sordera que ya pasó por ese proceso.
«Lo más difícil ha sido tener que justificarme constantemente por mis necesidades. A veces aparece el síndrome del impostor, con pensamientos como: ‘¿realmente merezco esta ampliación de tiempo?’ o ‘no tengo por qué tener más tiempo que mis compañeros, esto es injusto'», a pesar de que esta es una de las medidas indispensables para hacer el examen en igualdad de condiciones.
Además, reconoce que una de sus principales fuentes de incertidumbre no fue tanto el contenido del examen, sino la posibilidad de no comprender correctamente las instrucciones. «Dependía de que me colocasen en primera fila y de que el vigilante supiera que soy sordo y que necesito que me hablen claro y de frente», recuerda.
Ambos testimonios coinciden en denunciar la falta de sensibilización y formación sobre sordera en el ámbito sanitario.
«Los hospitales no siempre tienen información suficiente sobre nuestras necesidades, qué adaptaciones requerimos o cómo comunicarse con nosotros. Aún queda mucho camino por recorrer», indica el médico residente.
De cara a su futura residencia, a la aspirante a una de las 12.366 plazas que hay en la convocatoria 2025/2026 le preocupa si contará con las adaptaciones necesarias para ejercer su profesión. «Muchas veces no nos atrevemos a pedirlas por miedo a ser diferentes, a no estar a la altura en un entorno con una exigencia tan alta como el ámbito sanitario», reconoce.
A quienes tienen sordera y desean estudiar Medicina, ambos lanzan el mensaje: «Hazlo. Eres igual de capaz que cualquiera. Hay más barreras que superar, sí, pero no debe dar vergüenza pedir apoyo«.

