La pandemia casi duplicó la pobreza severa en España

La Voz de Galicia.- La pandemia ha tenido un profundo impacto que va más allá de la salud e incide directamente en las finanzas de los españoles. De hecho, en muchos casos ha truncado la trabajosa recuperación económica por la que aún estaban peleando tras el golpe de la crisis del 2008. Así lo confirmó este jueves el Instituto Nacional de Estadística (INE), cuya encuesta de condiciones de vida correspondiente al año 2020 muestra cómo el estallido del covid —con la destrucción de empleo y los recortes salariales para aquellos que lo mantuvieron (como el caso de los afectados por los ERTE)— prácticamente dobló la pobreza severa, que se disparó hasta el 7 % de la población el año pasado.

La cifra, que se traduce en 3,3 millones de personas, contrasta con el 4,7 % del ejercicio previo y supone la tasa más elevada desde el 2014, aún saliendo de la Gran Recesión provocada por la crisis financiera, cuando se llegó a frisar el 7,1 %.

¿Qué significa sufrir una carencia material severa? El estudio incluye en dicha categoría a la población que cumple al menos cuatro de los siguientes nueve requisitos: no puede permitirse ir de vacaciones al menos una semana al año; una comida de carne, pollo o pescado al menos cada dos días; mantener la vivienda a una temperatura adecuada o disponer de teléfono, televisor, lavadora o automóvil; o bien no tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos (por importe de 750 euros) o ha tenido retrasos en el pago de gastos relacionados con la vivienda principal (hipoteca o alquiler, recibos de gas, comunidad…) o en compras a plazos en los últimos doce meses.

De esos nueve requisitos, el Instituto Nacional de Estadística señala que los que más empeoraron el pasado año fueron los retrasos en el pago de gastos relacionados con la vivienda principal o en compras a plazos (un 13,5 %, frente al 8,3 % del 2019), no poder permitirse mantener la vivienda con una temperatura adecuada (10,9 % frente al 7,6 % previo) y tampoco una comida de carne, pollo o pescado al menos cada dos días (5,4 %, frente al 3,8 %).

El 21 %, en riesgo de pobreza

Si en la situación anterior —padeciendo carencias materiales severas— están siete de cada cien españoles, también uno de cada cuatro ciudadanos estaban el año pasado en riesgo de pobreza. La encuesta del INE apunta que en el caso de estos últimos su incremento ha sido mucho menor que el de quienes sufren pobreza severa, ya que la tasa solo subió tres décimas: del 20,7 % del 2019 al 21 %.

En organismo estadístico matiza al respecto que hay que tener en cuenta que los datos de la encuesta reflejan solo parcialmente los efectos de la pandemia. En concreto, recogen información relativa al año anterior, como es el caso de los ingresos, que aún muestran una subida del 5,2 %, hasta los 12.292 euros de media por persona.

En el análisis por comunidades, el estudio confirma que País Vasco (15.813 euros), Navarra (15.094) y Madrid (14.580) fueron los territorios con mayores ingresos medios anuales por persona, mientras que los más bajos se registraron en Extremadura (9.147), Murcia (9.850) y Canarias (9.935). Galicia, con 11.469, se sitúa un 6,7 % por debajo de la media nacional.

Sin embargo, pese a disponer de menos ingresos, en la comunidad el porcentaje de familias que dicen llegar con mucha dificultad a final de mes es inferior a la media nacional: del 6,6 % frente al 10 % del Estado.

Las tasas más altas se dan en Canarias (15,6) y Andalucía (14,8), mientras que aragoneses (5,5) y vascos (5,6) son los que pasan menos estrecheces.

Siguiendo con las finanzas de los hogares gallegos, más de una de cada tres familias (un 37,4 %) aseguran no poder permitirse una semana de vacaciones al año, mientras que el 28,1 % no tienen ahorros para afrontar gastos imprevistos y un 8,5 % declaran haberse retrasado en el pago de la vivienda o las facturas o en las compras a plazos.

Mayores de 65, más afectados

El INE también muestra que las personas de mayor edad han sido las más golpeadas —tanto sanitaria como económicamente— por la pandemia. De hecho, aunque la tasa de riesgo de pobreza subió en todos los tramos de edad, lo hizo con más fuerza en el segmento de los mayores de 65: más de cuatro puntos frente a la décima del grupo de 16 a 64 años.

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