Estudiantes constitucionalistas se organizan por Whatsapp para contraprogramar la huelga independentista

El Mundo.- Miembros de la asociación S’Ha Acabat reivindican su derecho a ir a clase y advierten de que impedirán que paralicen Cataluña

 

Jóvenes independentistas irrumpieron este lunes con bombas de humo y petardos en la Universidad Autònoma de Barcelona (UAB) para forzar la suspensión de las clases en protesta por la sentencia del Tribunal Supremo sobre el procés. Pero muchos alumnos decidieron quedarse y resistir. Incluso se encararon con ellos. Algunos por pragmatismo académico y los más porque están «cansados» de que les coaccionen.

Alex Serra, estudiante de 20 años de tercero de Derecho y Administración de Empresas de la UAB, explica que de ese «hartazgo» ha surgido la creación, en tres días, de un grupo con 248 miembros en WhatsApp y 126 en Telegram para contraprogramar la huelga y reivindicar el derecho a ir a clase.

El chat se llama Jo sí aniré a classe y surgió de la cabeza de los chicos de S’ha Acabat, la asociación estudiantil constitucionalista que organizó aquel coloquio en la UAB que acabó con un escrache a Cayetana Álvarez de Toledo. Este miércoles, por la tarde, se reunieron en la plaza Universitat de Barcelona, en la zona cero de las revueltas. En primera fila estaban la portavoz parlamentaria del PP y su homóloga de Ciudadanos, Inés Arrimadas.

«Todo esto nace porque muchos alumnos tenían miedo. Nos preguntaban qué podían hacer si no querían secundar la huelga y nos pedían que hiciéramos algo. Así que nos hemos puesto a organizar a todos los estudiantes cabreados, gente que no es de derechas ni de izquierdas, sino que simplemente está harta de lo que pasa. Si nos quieren imponer que no entremos en clase, nos arreglaremos para poder hacerlo», expresa Alex Serra.

Le secunda Nacho Miret, estudiante de 18 años en el primer curso de la misma carrera en la Universidad Pompeu Fabra. «He pagado una matrícula de 2.700 euros por el doble grado y no me puedo permitir faltar ni un día», apunta.

UNA RESISTENCIA AL SECESIONISMO

«No queremos responder con violencia porque no somos violentos, pero no vamos a estar de brazos cruzados si nos agreden, nos defenderemos con lo que podamos. No van a poder con la voz de los catalanes, no nos van a callar. Si nos tenemos que enfrentar a los piquetes, nos enfrentaremos. Y seremos unos cuantos», prosigue.

Se está fraguando una revolución alternativa en Cataluña, una resistencia al secesionismo que surge desde abajo, de los más jóvenes. Durante muchos años se han callado y han tratado de pasar desapercibidos en el campus. Pero ya no se sienten tan solos y poco a poco van alzando su voz.

Se atreven a exponer con argumentos lo que piensan, aunque no sea lo que impone la corriente oficial. Mientras los detractores de la sentencia del Supremo ocupaban este miércoles el rectorado de la UAB para exigir que pararan las clases y los antidisturbios cargaban contra 200 estudiantes que trataban de cortar la AP-7, otro grupo de jóvenes se ponía a diseñar una estrategia para poder burlar el control de los piquetes y acceder a las aulas este jueves y viernes.

«Ellos actúan por grupos y nos llevan mucha ventaja. Tienen una organización brutal; están muy cohesionados. Si no intentamos métodos diferentes, no lograremos nuestros objetivos. Impediremos que los indepes paralicen Cataluña», explica Josep Lago, portavoz de S’ha Acabat y uno de los cabecillas de esta contraguerrilla.

«NADIE PUEDE IMPONERME NO IR A CLASE»

Como muchos de sus compañeros de S’ha Acabat, Lago viene de las Juventudes de Sociedad Civil Catalana, que demandaron al rectorado de la UAB por negarse a inscribirlos en el registro de colectivos porque supuestamente «dañaban la imagen» de la universidad. Ganaron el juicio en la que supuso la primera sentencia condenatoria a una universidad pública española por vulneración de derechos fundamentales.

La otra cabeza visible es la presidenta, Julia Moreno, alumna de 21 años de cuarto de Derecho y Ciencias Políticas en la UAB. Explica que para este jueves han organizado tres grupos que saldrán de tres puntos estratégicos de este campus, la Pompeu Fabra y la Universidad de Barcelona para ir todos juntos a clase «y que se den cuenta de que no estamos solos». Próximamente anunciarán nuevas acciones.

«¿Que por qué quiero ir a clase? Porque nadie puede imponerme esa decisión, que es personal. Defendemos que cada uno sea libre para decidir lo que quiere hacer, sin que le presionen», razona Julia Moreno.

Cuenta que este lunes estaban en el aula cuando vinieron los piquetes. «Todavía no había huelga, pero en la UAB llevan movilizando a la gente toda la semana. Éramos unos 20 y nos quedamos todos sentados. Nos dijeron que por qué estábamos ahí, con lo que estaba pasando en Cataluña, y no respondimos. Se marcharon y la clase continuó como si nada».

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