Esteban Ibarra Blanco, presidente del Movimiento contra la intolerancia: “Se olvida enseñar que el prójimo tiene dignidad, aunque no estés de acuerdo con él”

Diario de Teruel.- presidente del Movimiento contra la intolerancia, Esteban Ibarra Blanco, estuvo la semana pasada en Teruel para participar en una jornada sobre delitos de odio y discriminación en la Comandancia de la Guardia Civil. Partidario de la protección universal frente a los delitos de odio, considera que el marco legal no contempla todos los supuestos y por tanto es discriminatorio, y aboga por una educación en valores y un mayor compromiso que permita combatir esta lacra.

-¿El odio es innato al ser humano o se aprende a odiar?

-El odio se aprende, nadie nace con él. El odio es un sentimiento. Canalizar el odio con ira y con intolerancia hacia el otro es un proceso de aprendizaje, es un proceso de mala educación en el que has desechado otro tipo de fórmulas como es el diálogo, el poder entenderte; no respetas, desprecias, rechazas… Eso es un proceso que está inserto en la condición humana.

-No odiar y tolerar depende por tanto de la educación.

-Sí, es una cuestión de formación educativa. Es muy importante la educación en valores, no solo cívica, sino en valores profundos. Yo siempre insisto mucho en el artículo 1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que es muy desconocido y parece mentira. Ahora todo el mundo habla de los derechos humanos pero se olvida de enseñar que el prójimo tiene dignidad, aunque no estés de acuerdo con lo que esté diciendo. Lo que hay que hacer es respetar de entrada al prójimo aunque sea diferente, lógicamente, y luego aceptar y apreciar esa diversidad humana. Hay que formar y hay un mandato de la Unesco de que hay que educar para la tolerancia, y nadie le hace caso.

-Educar más allá de la escuela, entiendo.

-Por supuesto, y además nuestros niños y niñas adolescentes se socializan hoy por muchas vías; es la escuela, es la familia, son los entornos, son los iguales. Vivimos en ecosistemas donde los procesos de comunicación interpersonal son amplísimos, y ahora mismo es todavía más complicado con las redes sociales, Internet y con unos elementos comunicativos que influyen mucho más incluso que la propia familia y el profesorado.

-¿Cómo combatir todo esto para que llegue la educación correcta?

-El requerimiento que hacemos a las instituciones públicas es que se tomen esto en serio y que no minusvaloren ni el discurso ni el delito de odio. El discurso precede a la acción, es lo que viene antes para la comisión del delito, pero antes de ese discurso está la intolerancia que es la actitud determinante, y esa actitud es la que hay que neutralizar. Lo importante no solo son las matemáticas, también los valores, las dos cosas. Hay que darle más importancia y los medios de comunicación muchísima más, no utilizar la vía fácil que es la exaltación de la noticia escandalosa.

-¿Cómo deberían obrar la prensa frente a este problema?

-Con dimensión pedagógica. La comunicación, de verdad, como dice la palabra, es acción de poner en común, y los medios deben abordar los conflictos desde su verdadera profundidad, renunciar a cualquier tipo de uso propagandístico, espectacular, y eso es muy difícil en estos momentos, sobre todo en el mundo de la televisión, pero luego hay dimensiones de los medios de comunicación que se están despreciando, que es la reflexión profunda, el análisis, el pensamiento crítico. La libertad de expresión no es libertad de agresión.

-¿El Código Penal combate suficientemente la intolerancia?

-El Código Penal debe reformarse para la protección universal de la víctima. Yo creo que nos han ido haciendo caso poquito a poquito y se han ido incorporando distintos factores, pero no es suficiente. El Código Penal decimos que es la Constitución en negativo, porque la artículo 10 constitucional lo que defiende es la dignidad de la persona, y lo que defiende el artículo 14 es la igualdad de todos ante la ley. El Código Penal tiene que ser congruente con el artículo 10 y con el artículo 14, y en estos momentos no lo es, porque excluye una serie de factores de protección y por eso nosotros concluimos que está redactado de forma discriminatoria.

-¿A los políticos les llega este mensaje?, porque son ellos los que tienen que cambiarlo.

-Les llega porque alguno es muy pesado como es mi caso. Se lo he dicho al presidente del Gobierno, al ministro del Interior y se lo digo al Consejo General del Poder Judicial, y se lo digo a los partidos políticos y a los grupos parlamentarios, y estamos siempre en los medios de comunicación planteándolo. Pero yo creo que lo consideran un problema menor, y es un craso error porque este es ya un grave problema y va a ser un problema de futuro en un mundo con tanta mutación y tanto mestizaje, donde podemos enfrentarnos por cualquier cosa. Yo creo que es esencial esa ética del compromiso por la asunción del aprecio de la otra persona aunque no compartas el tema. No vale todo. El problema de las lógicas del mercado o de la política es que el objetivo competitivo es conseguir el poder o mayores ventas, pues no vale todo, necesitamos una mayor educación en valores, sobre todo el respeto a la dignidad y los derechos humanos y la tolerancia.

-¿Llegamos tarde?

-Nunca es tarde si la dicha es buena, pero en este tema hemos llegado muy tarde.

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