Al menos 16 muertos tras un tiroteo en Bondi Beach, una de las playas más concurridas de Australia, durante una celebración judía
El Mundo.- El tiroteo se ha producido contra un grupo de personas que celebraban la festividad judía de la Janucá. La Policía, que califica el ataque de «terrorista», calcula que había más de 1.000 personas en la celebración. Un tirador ha muerto abatido y el otro está herido crítico
Bicicletas tiradas, tablas de surf abandonadas a su suerte en el asfalto, chanclas, toallas o sillas de playa que quedaron atrás. Son los resquicios del horror en Bondi Beach, la prueba de una huida desesperada mientras los disparos se encadenaban uno detrás del otro. No cesaron en nueve minutos en los que 16 personas murieron -entre ellos, un niño- y al menos 40 resultaron heridas. Las autoridades no han aclarado si en este nuevo balance se incluye al terrorista abatido.
El objetivo de los dos terroristas, uno abatido y otro en estado crítico, era claro: atacar a los judíos que celebraban el primer día de la Janucá, su fiesta sagrada. Se colocaron estratégicamente en un puente que da a la playa y comenzaron a disparar indiscriminadamente con sus rifles. En su mirilla, unas mil personas que formaban parte de la celebración. También cientos de bañistas y viandantes que disfrutaban de un domingo soleado de verano en una de las playas más icónicas del mundo. La Policía lo califica de «ataque terrorista contra judíos».
Las autoridades y medios locales han confirmado la identidad de cinco de las quince víctimas mortales. Entre los fallecidos se encuentran dos rabinos y un hombre francés que fue identificado por el canciller francés, quien añadió en su cuenta de X que la nación europea «no escatimará esfuerzos para erradicar el antisemitismo dondequiera que surja y para combatir el terrorismo en todas sus formas».
«Yo iba a hacer surf. Según estaba abriendo la puerta, vinieron tres personas subiendo con la cara desesperada», sostiene a este periódico, Daniel, un español que vive a pocos metros del lugar del ataque. «Estaban buscando refugio. Lo que querían era esconderse porque seguían escuchando tiros y no sabían de dónde venían. Una chica me dijo que estuvo a 20 metros de los tiradores», agrega este residente en Sídney desde hace 12 años.
Inicialmente, muchos de los asistentes a la celebración pensaron que se trataba de fuegos artificiales y cuando se dieron cuenta de que eran tiros, huyeron despavoridos. Daniel les ofreció refugio sin dudarlo. «Ha sido un shock porque había mucha gente corriendo calle abajo, hacia arriba, por todas las direcciones. Estaban asustadísimos, una de las chicas tenía un grupo de amigos y no sabía dónde estaban. Su coche estaba aparcado donde habían detenido a uno de los tiradores. No sabía dónde ir o qué hacer porque sus amigos estaban perdidos en todo Bondi», sostiene
Un par de horas después de la masacre, los sollozos de una mujer dejaron petrificados a los policías que custodiaban la zona. Hablaba por teléfono y las autoridades trataban de calmarla. Poco antes, las fuerzas especiales habían encontrado un artefacto explosivo en un coche aparcado en las inmediaciones. Ajeno a esto, un joven con camiseta de tirantes se cubría con una manta térmica para cubrirse del viento nocturno que arreciaba. Su voz temblaba cuando explicaba que todo sucedió muy cerca de él. Aún estaba en shock. En el hospital Saint Vincent, el más cercano a la escena del ataque terrorista, están tratando a la mayoría de las víctimas, incluido el héroe que arrebató el arma a uno de los terroristas y que se recupera de un tiro en el muslo y otro en el brazo. La sala de emergencias fue una «zona de guerra» tras el ataque.
Muy pronto, las autoridades catalogaron los hechos como un atentado terrorista y el primer ministro australiano, Anthony Albanese, envió sus condolencias a la comunidad judía, a las víctimas y a sus familiares. La oleada antisemita en el país lleva activa desde hace más de dos años en los que se han producido ataques de odio contra los judíos. Se han quemado sinagogas, negocios, han aparecido pintadas ofensivas e incluso dos trabajadores de un conocido hospital declararon hace unos meses en una red social que habían «dejado morir a judíos», algo que más tarde se confirmó que era falso, aunque dejó un poso muy incómodo en la comunidad.
«Se acabó el tiempo de hablar», sostuvo el máximo mandatario. Necesitamos ahora un liderazgo y una acción decisivos para erradicar la lacra del antisemitismo de la vida pública australiana, por la que la comunidad judía viene abogando desde hace tiempo».
El movimiento judío ortodoxo Chabad identificó a uno de los fallecidos como el rabino Eli Schlanger, un organizador clave del evento. «Era un amigo cercano y vecino. Su esposa dio a luz hace seis semanas. Organizó todo el acto de Jabad. Estaba al lado mío minutos antes. No puedo describir lo que siento», aseguró al Canal 12 israelí uno de los supervivientes, Haim Levy, según informa Sal Emergui. «Al principio no entendimos nada. Escuchamos explosiones. Pedí a mi mujer que se fuera corriendo con nuestra hija y yo me escondí con mi otro hijo detrás de un coche. Escuchamos disparos por encima de nuestras cabezas durante 20 minutos», relató este testigo.
Poco antes de que se confirmara que una de las víctimas mortales es natural de Israel, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu señaló que el tiroteo fue un «asesinato a sangre fría», que el antisemitismo «se extiende cuando los líderes permanecen en silencio», y que «deben sustituir la debilidad por la acción», afirmó.
El ministro israelí de Asuntos Exteriores, Gideon Sa’ar, ha confirmado que en una conversación telefónica con la ministra de Asuntos Exteriores australiana, Penny Wong, le ha expresado que Australia necesita tomar medidas drásticas contra el discurso que, en opinión de Israel, es antisemita. Apuntó que «hay un aumento del antisemitismo en Australia» desde el 7 de octubre de 2023. «Incluida la incitación violenta contra Israel y los judíos en las esferas digital y pública, incluyendo comparaciones de Israel con los nazis y con el Holocausto, así como la quema de sinagogas y banderas israelíes, y marchas con expresiones explícitas de odio», escribió en X.
Las tensiones entre ambos gobiernos llevan meses en liza. Australia reconoció formalmente al Estado de Palestina el 21 de septiembre en un histórico anuncio de Albanese y Wong en la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. Israel criticó duramente la medida, y el propio Netanyahu sostuvo que «recompensa al terrorismo». Acto seguido, revocó los visados de los diplomáticos australianos en Cisjordania.
Hace tan solo un año y medio se produjo otro ataque muy cerca de Bondi Beach, cuando un hombre con problemas mentales apuñaló y mató a seis personas en un centro comercial. Aunque no fue catalogado como un atentado terrorista, la población tiene muy presente aquel incidente al que ahora se suma esta masacre.
Australia, un país de 28 millones de personas, alberga a unos 117.000 judíos, según cifras oficiales. Los incidentes antisemitas, incluidos asaltos, vandalismo, amenazas e intimidación, se triplicaron en el país durante el año posterior al ataque de Hamas a Israel el 7 de octubre de 2023. Las muertes por tiroteos masivos en Australia son extremadamente raras. Una masacre en 1996 en la ciudad de Port Arthur, Tasmania, donde un único hombre armado mató a 35 personas, llevó al gobierno a endurecer drásticamente las leyes de armas y dificultó mucho más que los australianos adquirieran armas de fuego.

