La Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI) alerta en su informe anual del aumento y la normalización del discurso de odio en Europa

OBERAXE.- La Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI) del Consejo de Europa ha publicado su informe anual correspondiente a 2025Enlace externo al portal. Se abrirá en una pestaña nueva., en el que identifica las principales tendencias en materia de racismo, intolerancia y discriminación en Europa. El documento sitúa en el centro del análisis la prevención y la lucha contra el discurso de odio, en un contexto caracterizado por su expansión y creciente normalización en distintos ámbitos sociales..

A su vez, el informe advierte de niveles preocupantes de discurso de odio racista y anti‑LGBTI, así como de una progresiva trivialización de estas expresiones en el espacio público, especialmente en los entornos digitales. En este sentido, el origen étnico o nacional, la religión, la ciudadanía, la orientación sexual y la identidad de género continúan siendo los principales motivos de estas manifestaciones, con una presencia destacada del antisemitismo, la islamofobia y la xenofobia.

Asimismo, la ECRI pone de relieve la intensificación de narrativas estigmatizantes en el ámbito político, particularmente en periodos electorales, donde el uso de discursos polarizadores y la desinformación contribuyen a legitimar el odio, reforzar los estereotipos negativos y profundizar en dinámicas de exclusión social.

El entorno digital y el impacto sociocultural del discurso de odio

Desde la ECRI se subraya que los entornos digitales se han consolidado como uno de los principales vectores de difusión del discurso de odio, promocionados por la rapidez en la propagación de contenidos, el uso de perfiles anónimos y la proliferación de dinámicas automatizadas que dificultan la identificación de responsabilidades. Este escenario plantea importantes desafíos para las autoridades, tanto en términos de supervisión como de capacidad de respuesta.

Entre las dificultades identificadas, el informe señala la moderación a gran escala de contenidos, la necesidad de equilibrar la libertad de expresión con la protección de los derechos fundamentales, y la importancia de reforzar la cooperación entre instituciones públicas, plataformas tecnológicas y sociedad civil. En este contexto, destaca la utilidad de herramientas tecnológicas como la Inteligencia Artificial para la detección de contenido ilícito, siempre que se desarrollen bajo criterios de transparencia, supervisión humana y garantías adecuadas.

El informe de la ECRI también alerta del uso del discurso de odio en campañas de desinformación, en ocasiones ligadas a procesos políticos, donde la generalización, la descontextualización de hechos o la manipulación de datos contribuyen a amplificar narrativas discriminatorias.

Marco normativo, políticas públicas y protección de las víctimas

Desde una perspectiva estructural, se advierte de que la falta de marcos legislativos integrales en algunos Estados miembros, que combinen instrumentos penales, civiles y administrativos, favorece que determinadas formas de discurso de odio permanezcan sin una respuesta adecuada. A este respecto, subraya la importancia de contar con definiciones claras, sanciones proporcionadas y mecanismos efectivos de reparación para las víctimas.

Junto a ello, el informe pone el acento en la necesidad de impulsar políticas públicas sólidas, coordinadas y sostenidas en el tiempo, diseñadas en colaboración con la sociedad civil y basadas en objetivos medibles y financiación adecuada. No obstante, advierte de que algunos colectivos especialmente expuestos, como determinadas minorías étnicas o religiosas, no siempre reciben una atención proporcional a su nivel de vulnerabilidad.

Otro de los elementos destacados es la infradenuncia de los incidentes de discurso de odio, vinculado en muchos casos a la falta de confianza en las instituciones por parte de las víctimas o a la percepción de ineficacia de las respuestas institucionales. En paralelo, la ECRI señala la importancia de reforzar los mecanismos de denuncia y la formación especializada de las fuerzas y cuerpos de seguridad.

El informe también pone especial atención en el impacto del discurso de odio sobre niños, niñas y jóvenes, tanto en su condición de víctimas como de potenciales difusores, especialmente en entornos digitales y espacios educativos. En este sentido, subraya la relevancia de la educación en derechos humanos y la alfabetización mediática como herramientas clave de prevención.

La Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia concluye que el discurso de odio no solo vulnera los derechos de las personas directamente afectadas, sino que puede actuar como antesala de la violencia y erosionar la cohesión social y la confianza en las instituciones democráticas. Por ello, insiste en que su prevención y erradicación deben abordarse desde estrategias integrales, que combinen acción institucional, cooperación internacional, educación, protección de las víctimas y fortalecimiento del espacio cívico.