Volcados con las personas sin techo

La Vanguardia.- Setenta voluntarios de Arrels recorren las calles de Barcelona para atender a los ciudadanos que pernoctan al raso en tiempos de confinamiento

“Hoy ha sido duro. Jesús, un señor mayor que duerme junto a la estación de Sants, está muy mal, tiene los brazos llenos de ampollas. Le hemos cambiado las vendas pero no quiere ir al médico. Nos pedía perdón porque había bebido, se disculpaba y se ha puesto a llorar y entonces yo le he dicho, ‘pero Jesús, yo pensaba que los gallegos no lloraban’, y le seguían cayendo las lágrimas”, relata emocionada Leila González, voluntaria de la Fundació Arrels . Leila forma parte del grupo de 70 personas que recorren las calles de Barcelona para atender a los ciudadanos que pernoctan al raso en tiempos de confinamiento.

“Hoy ha sido duro. Jesús, un señor mayor que duerme junto a la estación de Sants, está muy mal, tiene los brazos llenos de ampollas. Le hemos cambiado las vendas pero no quiere ir al médico. Nos pedía perdón porque había bebido, se disculpaba y se ha puesto a llorar y entonces yo le he dicho, ‘pero Jesús, yo pensaba que los gallegos no lloraban’, y le seguían cayendo las lágrimas”, relata emocionada Leila González, voluntaria de la Fundació Arrels . Leila forma parte del grupo de 70 personas que recorren las calles de Barcelona para atender a los ciudadanos que pernoctan al raso en tiempos de confinamiento.

La estación de Sants, cuenta Leila, hace tiempo que es el hogar de Jesús, un hombre que ayer, después de recibir el paquete con la cena lo compartió con otro ciudadano sin techo. Leila y Agustín Rubio, su compañero en la ruta que realizan de lunes a domingo, desde la plaza España y hasta Sants, pidieron a Jesús que aceptara ver a un médico para que lo curara. Mañana lo volverán a intentar.

La estación de Sants, cuenta Leila, hace tiempo que es el hogar de Jesús, un hombre que ayer, después de recibir el paquete con la cena lo compartió con otro ciudadano sin techo. Leila y Agustín Rubio, su compañero en la ruta que realizan de lunes a domingo, desde la plaza España y hasta Sants, pidieron a Jesús que aceptara ver a un médico para que lo curara. Mañana lo volverán a intentar.

Durante la ruta vemos a unas 30 personas, algunas duermen desde hace tiempo en el mismo sitio, como Jesús, otras se van moviendo, las hay que han ido al albergue de la Fira, otras que han preferido marcharse…”, explica Leila.

Arrels se ha ido adaptando a las demandas que impone esta nueva situación. Además de mantener abiertas sus instalaciones, ha puesto en marcha esta iniciativa para dar respuesta a las necesidades más urgentes de los hombres y mujeres que siguen el confinamiento en la calle, y ha habilitado un teléfono (93-551-48-40, de 10 h a 14 h y de 16 h a 20 h) en el que se orienta a los vecinos y a las personas sin hogar sobre los recursos disponibles en la ciudad de Barcelona.

Con el corazón en un puño, Leila y su compañero Agustín regresarán hoy a Sants con el deseo de que Jesús acepte que lo vea un médico.

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