Un lugar para las que no salen en los libros de texto

El País.- Santillana crea una plataforma donde los docentes pueden encontrar biografías de mujeres

Se cortó el pelo, se vendó los pechos y empezó a estudiar. Su identidad femenina quedaría oculta al público hasta que, años después, ya como especialista, le acusaron de haber violado a dos mujeres. Se desnudó ante los magistrados y retiraron los cargos. Pero le impusieron otros nuevos: ejercer la medicina siendo mujer, lo que conllevaba la pena de muerte. Corría el siglo IV antes de nuestra era en Atenas. Agnódice, considerada la primera mujer médica, logró salvarse del castigo gracias al apoyo de otras mujeres que eran sus pacientes. Ellas se negaron a volver a tener hijos si alguien acababa con la vida de su doctora (era lo que ahora se conoce como obstetra), protagonizando probablemente uno de los primeros ejemplos de sororidad que han quedado registrados.

La historia de Agnódice es una de las cerca de 800 biografías —por ahora— que se pueden encontrar en la plataforma digital Mujeres protagonistas, de la editorial Santillana. Es un espacio en la web abierto a colaboraciones externas, que recopila a figuras femeninas que apenas aparecen en los libros de texto.

El germen surgió hace tiempo. Nos planteamos que las mujeres de ciencias estaban muy poco representadas en los libros escolares”, explica Antonio Brandi, responsable del área de Ciencias de Santillana y director del proyecto que engloba la plataforma. Editaron un manual para regalar a los profesores, El papel de las mujeres en ciencia y tecnología. Y la propuesta triunfó. Una década después, se han publicado 10 títulos y hay otros 20 en espera. Tratan el papel de las mujeres en la literatura, en el cine, en la educación, en la evolución humana, en la sociedad actual, en el descubrimiento del mundo…

Las obras —a la venta en librerías y en la web— están escritas por mujeres especialistas en las diferentes áreas que se dedicaron a revisar las historias de otras mujeres.

Pronto los libros se les quedaron cortos. “Tienen una limitación de espacio. Cuando empezamos a indagar, vimos que salían cientos de nombres que no queríamos perder”, añade Brandi. “Nos dimos cuenta de que el problema no era que no hubiera mujeres, sino que la historia la habían contado los hombres. Ellas han protagonizado avances en la cultura y en el saber que no han quedado reflejados”.

Hay mujeres protagonistas en todos los ámbitos. Aventureras como Amelia Earhart (1897-1937), la primera mujer que voló en solitario a través del Atlántico. La inventora y actriz Hedy Lamarr (1914-2000), que patentó un sistema de conmutación de frecuencias, algo así como el origen del wifi actual. O la filósofa y escritora inglesa Mary Wolstonecraft (1759-1797), autora de la Vindicación de los derechos del hombre y de la mujer. Su hija, que ha sido más famosa, también aparece en la plataforma. Es Mary Shelley, la autora de Frankestein.

Con los manuales didácticos y la plataforma, Santillana intenta paliar una carencia endémica en los libros de texto en la que casi nadie había reparado hasta hace menos de una década. En 2011, la investigadora Ana López-Navajas elaboró el mayor estudio sobre la presencia de mujeres en materiales educativos. Analizó 115 textos de tres editoriales y contó, de media, un 7,5% de apariciones de mujeres en todas las asignaturas de la Educación Secundaria Obligatoria.

“Las editoriales se están poniendo las pilas y cada vez salen más materiales”, celebra López-Navajas, que espera repetir su estudio en 2021 para comprobar la evolución. Aquel primer trabajo permitió detectar algo que era “obvio pero no percibíamos”, la invisibilización de las mujeres en los libros de texto. “Es una cuestión tan estructural y está tan naturalizada que no nos percatamos de que no es normal. Pero ocurre en los festivales de música o en la producción artística”, añade esta investigadora de la Universidad de Valencia y asesora de Igualdad en la Consejería de Educación de la Generalitat valenciana. Destaca las iniciativas para rescatar a mujeres olvidadas porque “son instrumentos que facilitan la actualización del conocimiento de los profesores en cada una de sus áreas”.

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