Sale a la luz la evasión belga de los nazis

La Vanguardia.- La historiadora flamenca Sarah de Vlam recoge el testimonio de belgas huidos de los nazis que atraviesan los Pirineos

Henriette Hanotte tiene cien años y vive en Bélgica, su país. Hace 80 años, Henriette tuvo que salir apresuradamente de su casa, en un pueblo fronterizo con Francia por la invasión nazi, pero siempre tuvo claro que volvería. Fue una mujer fuerte y consciente de que había que luchar contra Hitler y lo hizo haciendo lo que mejor aprendió entonces, organizar evasiones entre fronteras, primero entre Bélgica y Francia, y luego entre Francia y España. Ella fue clave en la organización y acciones de la red Comète, especializada en pasar fugitivos de los nazis (resistentes, judíos, aviadores) por los pasos del País Vasco.

La aventura de Henriette es una de las recogidas por la historiadora belga Sarah de Vlam en el libro Passage Pyreneeën, editado a finales de abril en Bélgica. Sarah de Vlam, (Gante, 1977) es historiadora por las universidades de Gante y Complutense de Madrid y vive en La Seu d’Urgell con su marido y su hijo. “El libro nace de una visita al Museu-Presó de Sort cuando veo que por allí pasaron muchos compatriotas belgas durante los peores años de la Segunda Guerra Mundial. Me preguntaba qué había sido de ellos y así empecé a investigar”.

El libro ha sido recibido muy bien entre la crítica literaria flamenca y ha suscitado la polémica sobre el silencio que se ha cernido sobre los belgas que huyeron de los nazis y que les hicieron frente. “En Bélgica no se tiene tanta consciencia de la memoria histórica como aquí. Era una historia olvidada”, afirma de Vlam. En el caso de Henriette, sus padres eran propietarios de un albergue en la frontera y recordaban con amargura la invasión alemana de 1914.

En 1940 fueron los primeros en socorrer a soldados aliados a pasar a Francia, y muy pronto la joven fue captada por los servicios secretos belgas para organizar otra red en la frontera entre la Francia de Vichy y la España de Franco. Sarah de Vlam entrevistó a Henriette Hanotte y le explicó que finalmente, fue delatada a la Gestapo y tuvo que utilizar la misma red de evasión. “Consiguió llegar a Gran Bretaña y se apuntó a una brigada paracaidista. Quería saltar sobre Europa y seguir luchando pero una lesión la alejó del combate. Volvió a Bélgica y hasta hoy”.

Otro superviviente es Jean Martial. Entonces era un joven estudiante de arquitectura de 19 años, que huyó primero a Francia, donde se enroló en la Legión y fue de los primeros en enfrentarse a la Werhmacht. Martial fue hecho prisionero pero logró fugarse y atravesar los Pirineos por Cerbère. Encarcelado en Figueres y en el siniestro campo de Miranda de Ebro, consiguió salir gracias a los diplomáticos del gobierno belga en el exilio y pudo llegar a tiempo para acabar la guerra tras las campañas de liberación de Francia y Bélgica en donde luchó. Tras la guerra fue piloto de las líneas aéreas de su país y hoy todavía puede contar su historia´

La tercera protagonista es Pola Zandmer, judía, nacida en Polonia pero emigrada a Amberes. En 1942 se encontraba con su marido en Niza, refugiada. Ante la ocupación nazi de toda Francia, Pola y Henri consiguen llegar a Luchon y de allí pasar a Les, donde fue acogida y escondida de la policía por María-José Atienza Averós en el Hotel Franco-Español, como muchas otras de los 80.000 personas que pasaron la frontera clandestinamente durante el conflicto. “Consiguieron llegar a Lisboa y de allí al Congo”, explica De Vlam.

El libro quiere resaltar el esfuerzo físico y emocional de los fugitivos y es un testimonio de historia oral, pero Sarah de Vlam, explica también el contexto temporal en el que se producen. “He consultado archivos y mucha historia y literatura que me han ayudado a contextualizar, desde los trabajos de Josep Calvet (Les muntanyes de la llibertat) a la historiadora francesa, Emilienne Eychenne, una autoridad mundial sobre las redes de evasión, o el libro de Francesc Viadiu, Entre el torb i la Gestapo, que relata la ruta andorrana”.

Sarah de Vlam se refiere a otros fugitivos que tuvieron que atravesar las montañas. Es el caso del primer ministro belga, Hubert Perliot, que junto a su ministro de Exteriores, Paul Henri Spaak (uno de los fundadores de la UE), retenidos en Barcelona por el gobierno de Franco, consiguieron huir a Lisboa, escondidos en una furgoneta con doble fondo. La fuga se produjo el mismo día que Heinrich Himmler buscaba en Montserrat pistas sobre el Santo Grial.

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