[Opinión] Otra Ley Electoral: Una decidida apuesta por la democracia

Confilegal.- Hoy celebramos el 42 aniversario de la Constitución española, el nacimiento del llamado “régimen del 78” y origen del indiscutible mayor período de paz, convivencia y progreso social de toda la historia de España como país, por eso convendría hacerse esta pregunta: ¿estaría el “régimen del 78” amenazado si el Parlamento actual reflejase fielmente el sentir de los ciudadanos españoles si estuviese compuesto por una clase política con vocación de representarlos?

Honestamente podríamos convenir que no sería así.

En los últimos años venimos observando cómo los cambios sociales, los retos futuros y los problemas más perentorios no estaban recibiendo una respuesta claramente satisfactoria por parte de nuestros representantes políticos, más preocupados por sus propias cuitas que por dar respuestas a las necesidades de toda la ciudadanía, generando tensiones y divisiones en vez de cohesionar y unir esfuerzos, y ampliando cada día más esa lejanía entre los ciudadanos y su propia clase política.

Así lo confirma los últimos barómetros del CIS, dónde los ciudadanos sitúan a los políticos y la clase política como segundo principal problema de España, por encima incluso del paro y la economía.

 Los últimos datos que se tienen sobre satisfacción con la democracia muestran que más de un 67,5 % de ciudadanos se siente insatisfechos y más de un 80,5 % no confían en los partidos políticos.

Están mal valorados.

La sociedad está desilusionada.

Es claro pues, que a lo largo de los años, esa lejanía entre elector (votante) y el elegido (representante político) es hoy más visible y más recóndita que nunca.

 Más aún, tras la gestión sobre la actual pandemia de la Covid-19, donde desde todos los ámbitos de actuación política se ha puesto al desnudo la peor cara de nuestra actual clase política con su negligente incapacidad de abandonar sus diferencias y luchas de poder para priorizar y dar respuesta a la gran y principal preocupación de los ciudadanos como es la gran crisis sanitaria.

LA DEMOCRACIA ESPAÑOLA, DAÑADA ESTRUCTURALMENTE

Tras este largo y fructuoso período de vigencia de nuestro actual marco constitucional, nadie puede negar que el gran edificio de la actual democracia española, sufre de daños estructurales muy importantes tan propios del desgaste del paso del tiempo, como del sufrimiento en el constante desgaste de sus estructuras básicas al que se ha visto sometido por las tensiones provocadas por quienes, aprovechando las grietas propias de lo imperfecto, ponen en peligro los pilares básicos en los que se sustenta, todo ello con el fin de provocar su derrocamiento

Pero como en toda crisis,  se abren ventanas de oportunidades y por eso el pasado día 3 de diciembre presentamos en sociedad una plataforma ciudadana llamada «#Otra ley electoral», (#OLE)  que pretende recabar el apoyo de la ciudadanía para abrir el debate de la reforma electoral

El movimiento, que tiene aparejada la firma de una petición a través de la plataforma change.org  (no es una ILP) y que ya aglutina a un numeroso grupo de intelectuales y profesionales de diferentes ámbitos sociales, lo es con la ambición de hacerlo extensible a la gran mayoría de ciudadanos de este país

El planteamiento inicial de los impulsores es poner en la agenda política esa reforma electoral poniendo en tela de juicio la necesidad de que el sistema electoral ofrezca mejoras que redunden en un sistema más justo y con los mejores representantes.

 El proyecto que compartimos cuenta ya con el apoyo de Mario Vargas Llosa, Fernando Savater, José Luis Garci, Elisa de la Nuez, César Antonio Molina, Francisco Sosa Wagner, Félix Ovejero, Miriam Tey, Ángel Expósito, Agapito Maestre, Gabriel Albiac, Esteban Ibarra,Teresa Freixes, Félix de Azúa, o Nicolás Redondo Terreros, entre otros…

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