Otelo ya no podrá pintarse la cara en París

ABC.- Otello ya no podrá pintarse la cara de negro en la Ópera de París. Los responsables de esta institución estudian prohibir formalmente el «blackface« (el maquillaje teatral empleado para representar a una persona negra) después de que casi una cuarta parte de su personal firmara una carta abierta contra el racismo.

Cerca de cuatrocientas personas se adhirieron a este manifiesto, en el que también se pide que la palabra «n word» (eufemismo para referirse al término nigger, traducible como negrata) se prohiba en óperas y ballets

Otra de las reclamaciones tiene que ver con la compañía de ballet; se pide que las zapatillas de punta y las mallas de los bailarines coincidan con el color de su piel, algo que, aducen, ya es práctica habitual en otras compañías de ballet internacionales. El Ballet de la Ópera de París tiene actualmente cinco miembros negros en sus filas. La carta, finalmente, pide el fin del silencio que rodea al racismo.

Alexander Neef, que asumió la dirección de la Ópera de París hace tan solo dos meses, ha creado una comisión de expertos externos a la institución para que estudien cuestiones inherentes a la compañía de ballet, una de las más prestigiosas y antiguas del mundo. Entre esos expertos figuran la Defensora francesa del pueblo, Constance Rivière, y el historiador Pap Ndiaye, que entregarán un informe sobre el asunto en el mes de diciembre.

Neef, que sucede a Stéphane Lissner (debía sustituirle el año próximo, pero la marcha de éste al Teatro San Carlo de Nápoles y la situación creada por la pandemia precipitaron su incorporación), felicitó a sus trabajadores por tener el coraje de expresar su opinión y hacerlo con «críticas muy reflexivas».

«Queremos crear una cultura interna para que la gente se acerque a hablar sobre temas serios, para que sepan que serán escuchados y tomados en serio«, dijo el director de la Ópera de París.

El asunto se remonta al año 2015, cuando Benjamin Millepied (coreógrafo de la película «Cisne negro» y pareja de Natalie Portman) asumió la dirección del Ballet de la Ópera de París (renunció solo un año más tarde). Ya entonces denunció el racismo existente en la compañía y aseguró que no se incorporaban negros al cuerpo de baile para que no desentonara el conjunto.

Entonces, Millepied se comprometió a «deshacerse de esta idea racista» y tomó algunas medidas, como cambiar el nombre de la «Danse des negrillons« del ballet »La Bayadère« por »Danse des Enfants« y se negó a que se maquillara de negro a los niños que la interpretaban, como era costumbre en la compañía.

El Blackface ha sido abandonado por la mayoría de las principales compañías de ballet. Sin embargo, todavía lo utilizan los ballets Bolshoi y Mariinsky en Rusia. La veterana bailarina Misty Copeland, del American Ballet Theatre, ya criticó hace unos meses esta práctica, pero sus quejas fueron respondidas por los responsables del Bolshoi y tachadas de absurdas.

También en la ópera el «blackface» es una práctica en desuso. Sin embargo, en algunos coliseos con producciones más «tradicionales» se mantiene para personajes como Aida u Otello -de hecho, hay un color de maquillaje llamado «marrón Otello»-. Precisamente el pasado año, la soprano Tamara Wilson se negó a maquillarse de negro en la histórica producción de «Aida» en la Arena de Verona.

La Metropolitan Opera House de Nueva York abandonó hace tan solo cinco años la costumbre de maquillar de negro al intérprete de Otello, un papel que encarnaron en aquel teatro cantantes como Plácido Domingo, Jon Vickers o Mario del Monaco.

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