Nos adentramos en una boda infantil: “He pagado 4.700 euros y un terreno por la niña”

Cuatro.com. 15 millones de menores son obligadas cada año a casarse con un adulto. Esto también sucede en España, donde según las ONGs hay 35 matrimonios infantiles al año. Afganistán es uno de los lugares donde más bodas de este tipo se producen y Pampliega ha viajado hasta allí para entrevistar a unos ‘recién casados’. 

Afganistán es uno de los países con prevalencia más alta de matrimonio infantil. La pobreza, los bajos niveles de educación y las tradiciones empujan a muchas familias a casar a sus hijas antes de tiempo, hipotecando su futuro y su salud. Pampliega ha viajado hasta este país para asistir a uno de estos enlaces y para ello ha tenido que adentrarse en Jalalabad, territorio Talibán. Shir-Khan tiene 52 años y está a punto de contraer matrimonio con su segunda esposa, una mujer de entre 14 y 15 años. “Ella ya no podrá ir al colegio ni trabajar, pero se quedará en casa y yo traeré el dinero. Mi esposa está feliz y yo he pagado unos 4.700 euros y un terreno que tenía por la niña”, nos cuenta el marido. Cuando le preguntamos si podemos hablar con la chica, nos responde “que no es capaz de comunicarse”.
Hanan Serroukh: “Con 15 años me escapé de un matrimonio en contra de mi voluntad”
Hanan Serroukh se escapó de un matrimonio infantil y ahora ha querido contarnos cómo vivió esos momentos tan complicados: “A los 15 años tomé la decisión de escapar de un matrimonio en contra de mi voluntad. Durante el tiempo que estuve recluida en casa, pasaron muchas cosas. Me sacaron del colegio y me aislaron, quitándome hasta la música. Yo me apañé para coger una radio y guardármela, así podía escucharlo cuando estaba sola. Yo tenía una vida normal, como cualquier otra niña, hasta que mi madre se volvió a casar con una persona muy extricta en su religión y consideró que el colegio me contagiaba de lo occidental. Decidieron casarme con una persona de su confianza para que me llevara por el buen camino y él conseguir los papeles, pero yo me escapé. Me fui de casa y cogí el primer tren que salía… y así hasta hoy. Los Mossos me pararon y me llevaron a un centro de menores. He sido la primera niña que denunció un matrimonio infantil en España”. La historia de Hanan tiene un final feliz, pero hay muchas historias que no terminan así.
Somaia, víctima de matrimonio infantil: “Pensé en suicidarme”
Somaia fue víctima de matrimonio infantil y ahora sueña con convertirse en abogada para poder defender a mujeres que estén pasando por su mismo infierno. “Mi padre me casó cuando tenía unos 13 años. Pasó por una mala racha económica y esa fue la causa principal de que me casaran con un chico de unos 23. No teníamos tanta diferencia de edad pero sí en educación, ya que él había estudiado y eso hizo que nuestra vida juntos fuese muy complicada. Mi cuñada y mi suegra me trataban muy mal y siempre me echaban en cara que habían pagado por mí. Al principio aguanté porque era muy pequeña, pero decidí acudir a mi padre y le dije que no quería seguir casada. Mi padre me dijo: “ya no te conozco, tú eres mujer de esa familia y tienes que ir y convivir con ellos”.Entonces decidí acudir a la jefatura de Policía y poner una denuncia. La Policía nos mandó a un juzgado de familia y como ni mis padres ni la familia de mi marido se querían hacer cargo de mí, buscó este refugio de mujeres donde vivo de momento”, nos ha contado esta luchadora.
Nargesh, víctima matrimonio forzoso: “La familia de mi marido me pegaba y convirtió en su esclava”
En el mundo se celebran centenares de matrimonios forzados todos los días y las menores se ven obligadas a perder su infancia de golpe. Afganistán es uno de los lugares donde más bodas de este tipo se producen y Nargesh es una de estas víctimas. Con siete años su padre la obligó a casarse y durante tres años estuvo conviviendo con una familia que la maltrataba y la convirtió en su esclava. En su cuerpo tiene más de 100 heridas. “Me pegaban con cuchillos, alicates, con piedras… No podía ir al colegio y ahora sí soy feliz”, nos cuenta esta niña que ahora está libre.
Fátima, acusada de adulterio: “Me han condenado a dos años por escaparme de casa”
En Afganistán, una mujer que pasa una noche fuera de casa sin el permiso del marido o del padre acaba en un reformatorio. Fátima tiene 16 años y está acusada de adulterio: “Me escapé de casa por motivos matrimoniales. Una familia había venido a pedir mi mano y como no estaba de acuerdo, escapé”,nos cuenta desde el centro en el que pasará una condena de dos años y dos meses.

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