No todos los romanos eran blancos: el imperio era más diverso de lo que parece

Fuente: El País. Verne
Fecha: 27/07/2017

Britania, siglo II d.C. Un legionario romano de alto rango da instrucciones a sus soldados para construir un fuerte cada milla. Así comienza un vídeo divulgativo para niños de la BBC que muchos consideran muy poco acertado. ¿La razón? El legionario no es blanco y, para unos cuantos, esto supone ceder a la dictadura de lo políticamente correcto. Pero sí, había legionarios negros, a pesar de que no recordamos ninguno de las películas clásicas de romanos.

La queja racista ha viralizado especialmente después de un tuit de Paul Joseph Watson, que escribe en la web conservadora y conspiranoica Infowars (conocida por propagar bulos como el pizzagate, que alegaba que una pizzaría era el epicentro de una red de pedofilia ligada a Hillary Clinton). Watson lamenta con sarcasmo que se retrate esta provincia romana como “étnicamente diversa. Es decir, ¿a quién le importa la precisión histórica?”.

Su tuit se ha compartido más de 2.800 veces y suma 1.400 respuestas. Pero, como le contesta también en Twitter la historiadora Mary Beard, premio Princesa de Asturias, este vídeo es, “de hecho, preciso, hay muchas pruebas firmes de la diversidad étnica en la Britania Romana”, el nombre que daban los romanos a la provincia que ocupaba el centro y sur de la actual isla de Gran Bretaña. El hecho de que la BBC escoja a un protagonista romano de color sirve para poner de manifiesto una realidad a menudo olvidada.

Coincide con esta idea Jordi Cortadella, profesor de Historia Antigua en la Universidad Autónoma de Barcelona: “El imperio romano y la legión eran mucho más variopintos de lo que podamos imaginar”, explica a Verne en entrevista telefónica. Un legionario negro “no es descabellado”, aunque sí “raro” si nos referimos en concreto a subsaharianos: “Cruzar el Sáhara en una época en la que aún no había dromedarios en la región era muy difícil”. Eso sí, “los esclavos negros eran buscados y apreciados”, y muchos acababan formando parte “de las legiones o de las tropas auxiliares. En Britania había destacamentos del norte de África”.

También ha respondido en Twitter el profesor de historia británico Mike Stuchbery, que recuerda en una serie de tuits que las legiones se formaban de soldados de todas partes del imperio, incluido el norte de África y Oriente Próximo, y que había ciudadanos británicos de clase alta procedían del Norte de África. En otras respuestas a Watson y saliendo de Britania, también se recuerda a San Mauricio, comandante de la Legión Tebana durante el siglo III, integrada por cristianos egipcios.

Una sociedad étnicamente diversa

La diversidad no era exclusiva de Britania, por supuesto. Mary Beard ha escrito sobre este tema en varios de sus artículos publicados en The Times e incluidos en su libro It’s A Don’s Life.

Por ejemplo, en “Racismo en Grecia y Roma”, Beard explica que ambas sociedades desconfiaban de (y en ocasiones despreciaban a) los extranjeros. “Pero no se preocupaban mucho por el color de la piel”. Y en su libro SPQR añade que con la expansión del imperio se redefinió la palabra “latino” hasta el punto de que “dejó de ser una identidad étnica para referirse a un estatus político sin relación con la raza y la geografía”.

De hecho, sigue sin saberse exactamente cómo de multicultural era la población del Imperio, entre otras cosas porque no se prestaba atención a esta cuestión. A esto se unía que “no había una clase homogénea de esclavos, o una raza o color diferente para sus señores”, además del hecho de que a muchos esclavos se les concedía la libertad. Todo esto “hizo que los ciudadanos romanos fueran el grupo más diverso étnicamente antes de la época moderna”.

Cortadella describe la Roma clásica como “una gran metrópoli comparable a Londres o París en el siglo XIX, o a Nueva York en los siglos XX y XXI”, y que a menudo visitaban embajadores de otras provincias, acompañados de su séquito. Eso sí, la capital era más diversa que el resto del imperio “del mismo modo que Nueva York no se parece tanto al resto de Estados Unidos”.

En Hispania, por ejemplo, esta diversidad depende de si hablamos de la costa o del interior: “Ciudades como Tarraco, Cartago Nova o Gadir eran muy cosmopolitas, debido a la relación marítima con Roma y el resto del imperio. Las ciudades del interior, como Mérida, Córdoba y Iesso (la actual Guissona), eran más heterogéneas”.

Esto no quiere decir que no hubiera inquietudes y fricciones al respecto: muchos se cuestionaban si con tanto esclavo liberado se estaba perdiendo la esencia de la romanidad y otros se quejaban de lo poco que hacían los extranjeros para integrarse, como escribe Beard en un artículo en el que a pesar de todo habla de Roma como una especie de “crisol de culturas”, en la que nadie habría entendido el significado del término “inmigrante ilegal”.

El primer emperador africano

Septimio Severo (146-211) nació en la actual Libia, hijo de un libio y de una europea. Fue el primer emperador romano nacido en el norte de África. Cortadella explica que era “de estirpe bereber y no cabe duda de que su tez era morena”. Y añade: “Esto para Roma no era ningún problema, ya que era una sociedad muy abierta tanto étnica como religiosamente”. Lo importante era “adorar al emperador, que es el equivalente a jurar la Constitución”, además de obedecer las leyes y pagar los impuestos.

Beard añade que aunque “probablemente no era negro (cosa que se discute en ocasiones), seguramente no era tan blanco como se deduce de muchos de sus bustos de mármol”. Beard apunta que algunos bustos lo muestran con rasgos africanos, mientras que en otros aparece igual que cualquier otro emperador romano. Lo mismo ocurre con su hijo, Caracalla, de madre siria.

¿Y por qué persiste esta imagen de una Roma europea y blanca? ¿Es por las películas? ¿Es porque los libros de historia no se han ocupado de este asunto? “Roma ha sido reinterpretada en todas las épocas -explica Cortadella-. No se tenía la misma idea de Roma en la Edad Media, que en la Ilustración, que actualmente, cuando tenemos una imagen más parecida a Estados Unidos que a lo que realmente fue el Imperio Romano. Por eso vale la pena redescubrir Roma”.

 

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