Muere Annette Cabelli, la española que sobrevivió a Auschwitz

ABC.- Griega de origen sefardí, aprendió a hablar español siendo niña y adquirió la nacionalidad gracias a la aprobación, en 2015, de la ley que saldaba una deuda histórica con los judíos expulsados de España en el siglo XV.

Annette Cabelli, una de las últimas supervivientes que quedaban vivas del Holocausto, ha fallecido, según ha anunciado el Centro Sefarad-Israel a través de Twitter.

Griega de origen sefardí, Cabelli aprendió a hablar español siendo apenas una niña, por empeño de su madre, y adquirió la nacionalidad gracias a las modificaciones legales que reconocieron la deuda de nuestro país con este grupo de judíos expulsado por los Reyes Católicos.

Su última visita a nuestro país tuvo lugar en enero del año pasado, cuando asistió a un acto con motivo del 75 aniversario de la liberación de Auschwitz. Cabelli se trasladó a Madrid desde su residencia de Niza (Francia) y durante su breve estancia en España, justo antes de la pandemia, dio cuenta, en un perfecto español ladino, de las atrocidades que soportó en el campo de concentración de Auschwitz, al que fue trasladada desde su Salónica (Grecia) natal, y el antisemitismo que sufrió durante toda su vida.

Cabelli creció en una comunidad sefardí con su madre y dos hermanos mayores, ya que su padre murió cuando ella tenía cinco años. Cuando estalló la guerra contra Italia, en 1940, a sus hermanos les llamaron para ir a luchar al frente y, al cabo del tiempo, los judíos de Salónica fueron, poco a poco, hacinados en un gueto de la ciudad griega, junto a la estación de tren.

En 1942, a los 17 años, fue forzada a subirse a un tren, junto a su madre y otros familiares, camino del campo de concentración nazi de Auschwitz, situado en la Polonia ocupada por los alemanes. Tras cuatro días de viaje hacinadas en unos vagones, sin posibilidad de respirar el aire del exterior ni de hacer sus necesidades, Cabelli llegó a Auschwitz, donde, nada más bajarse del tren, un oficial nazi iba seleccionando a los prisioneros. Desde allí, caminaron los dos kilómetros y medio entre Auschwitz y Birkenau, donde les metieron en una barraca, les quitaron todos los objetos de valor que llevaban encima, les cortaron el pelo y les echaron agua fría. Poco después, a Cabelli le tatuaron en el antebrazo el número 40.637, con un triángulo debajo.

Mengele y las marchas de la muerte

Su primer trabajo en Auschwitz fue limpiar las cubas de excrementos del hospital para presos políticos polacos. Allí pasó varios meses -llegó a conocer a Josef Mengele, el médico y oficial de las SS conocido como “El Angel de la Muerte”-, hasta que se contagió de tifus y fue trasladada a un bloque para enfermos.

Auschwitz fue liberado por el ejército soviético el 27 de enero de 1945, aunque Cabelli había abandonado días antes el campo, ya que, ante el miedo a ser capturados, los nazis trasladaron forzosamente a unos 60.000 prisioneros a otros campos de exterminio, en lo que se conoce como “las marchas de la muerte”. Cabelli fue obligada a caminar sin descanso hasta la frontera alemana, pasando por dos campos de concentración más, Ravensbrück y Malchow, antes de ser definitivamente liberada el 2 de mayo de 1945.

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