«Mi discapacidad nunca me ha limitado»

La Voz de Galicia.- Un conductor de autobús y una trabajadora de una tienda deportiva cuentan su experiencia laboral

Iba de acompañante en un coche en Bembibre (León), cuando un accidente de tráfico cambió su vida. «Solo tenía 14 años, era un niño incapaz de entender por qué me tocaba a mí», relata Óscar Gonzalo (Ponteareas, 40 años). Desde ese instante hasta los 19 años, pasó casi más tiempo en el hospital que en casa, con la cadera, una rodilla, el intestino y, sobre todo, el fémur de la pierna derecha -acabó casi hecho pedazos-, dañados. Después de esa dura etapa, inició el camino por el desierto en el que se convirtió su futuro laboral. «Empecé a divagar de un lado a otro, al principio lo tuve complicado. Siempre he tenido que evitar en las entrevistas indicar mi grado de discapacidad. Años atrás, y aunque ahora estamos más concienciados, un caso como el mío se igualaba a entender que te acogerías a las bajas laborales continuamente. El 90 % de los noes que recibí fueron en ese sentido», añade Óscar.

Ahora que gracias a Campeones, el filme español que viajará a los Oscar, se está viviendo un momento dulce de visibilidad, no está de más que personas como el ponteareano hablen de su propia película. Cuando se presentó a un puesto de construcción, los encargados insistieron en ver en cuánto tiempo descargaba un camión, y Óscar les demostró que podía hacerlo en el margen que pedían. Entre otros puestos, también pasó por la hostelería. «Aunque lo que más recuerdo son empresarios que no me dieron una oportunidad», señala.

Como a tantos otros, la crisis le alcanzó y, mientras su mujer e hijos se quedaron en Galicia, pasó dos años en Ibiza trabajando como quiosquero. Un tema familiar le hizo regresar. No obstante, nada más llegar, otra vez con el apoyo de Cogamiencontró hueco como auxiliar de ruta en transporte adaptado. Pasó tres años como acompañante y ahora lleva dos como conductor, primero de un autobús de un centro de día y ahora para el 065, a través de la firma Accede Social. «Mi discapacidad nunca me ha limitado. De hecho, en un entorno como en el que trabajo, es un plus. Aunque solo soy conductor, al haberlo vivido ejerzo un poco de apoyo para los que están sufriendo ahora», valora Óscar.

En su opinión, el hecho de que a veces los dejen de lado, los acaba convirtiendo en «más luchadores». «Solo queremos que los empresarios se den cuenta que esas personas que piden muchas bajas son, al final, las que no tienen ninguna discapacidad. Por eso es triste que se nos mire tanto a nosotros y no nos den más oportunidades. Y sí, claro que aún quedan barreras que superar», concluye el ponteareano.

Cada vez más opositores

A su puesto de trabajo, en Decathlon, también acude a diario Lucía García (Ferrol, 33 años). Con el apoyo de la asociación Teima de síndrome de Down de su ciudad, todo empezó con un contrato temporal de tres meses, a los que se sumaron otros tres y que acabó siendo un indefinido. «Al principio me noté un poco nerviosa, pero después me sentí como en casa. Los compañeros son muy majos, me ayudan en lo que necesito», cuenta.

 No obstante, no ha renunciado a mejorar su situación laboral. Así que hace poco acudió con varios compañeros de Teima a las oposiciones que convoca el Ministerio de Hacienda y Función Pública para ordenanza. «Hace cuatro años no había ninguna oposición y ahora hay cuatro al año», explica Marta Álvarez, preparadora laboral de la asociación, que cita las pruebas para el Sergas o la Xunta. «Los resultados suelen ser buenos, pero necesitan experiencia para sumar puntos», detalla. De hecho, la competencia cada vez es mayor. Lucía, la opositora, resume que «fue un poco dura, con preguntas complicadas», aunque cree que «salió todo bien», a la espera de los resultados definitivos.

Los contratos de la Administración, claves para avanzar

Galicia es, según los últimos datos publicados, la quinta comunidad autónoma que más contratos de personas con discapacidad aporta al conjunto del Estado. Según los datos del Servicio Público de Empleo del Estado (SEPE), alcanzó los 18.286 contratos en el 2017. No obstante, la tasa de ocupación sigue siendo baja, con un 21,2 % (2016). «É necesario seguir esforzándose, pero hai que valorar a posición respecto a outras rexións de España», señalan desde la Consellería de Economía, Emprego e Industria.

 Entre las entidades que trabajan para mejorar la posición de las personas con discapacidad se encuentra la Asociación Empresarial Gallega de Centros Especiales de Empleo sin Ánimo de Lucro (Cegasal), presidida por José Antonio Vázquez Freire, quien acostumbra afirmar que «el mundo de la discapacidad siempre estuvo en crisis».

La nueva ley de contratación pública que entró en vigor en marzo de este año supuso un antes y un después para esta asociación. En ella se recogía que a partir de ese momento la reserva de contratos públicos es solo para los centros de iniciativa social, es decir, sin ánimo de lucro. Además, el porcentaje de empleados de este tipo aumentó al 7 % y se incrementará hasta un 10 % a partir del 2022.

«Ahora la administración tiene que cumplir la ley, ya no hay excusas. No obstante, todavía quedan muchos que se lo tienen que creer, apostar y no verlo como una herramienta de caridad», expresa Vázquez Freire. Bajo el paraguas de Cegasal se encuentran veinticinco centros especiales que ocupan a 1.234 trabajadores con discapacidad. Sus servicios son contratados por la Administración o firmas privadas. En Galicia, el grupo más importante es Galega de Economía Social (GES).

Mientras, la mujer y el rural son las grandes asignaturas pendientes. «No lo hemos conseguido solucionar, pero trabajaremos para ello», dice. Con ganas de que sobre todo los ayuntamientos «se pongan a la altura», aguarda que el número de empleados llegue a 2.600 personas a finales del 2019 a través de Cegasal. «Si la Administración se pone al 50 %, se triplicarán estos puestos de empleo», concluye.

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