Más sensibilidad y menos prejuicios para avanzar en la inserción laboral de las personas con discapacidad

  • Xhulia, Agustín, Jose Ramón, Miguel Ángel y Alicia han logrado un trabajo o crear su propio negocio
  • Queda aún mucho camino: solo un 25,9% de las personas con discapacidad consiguen un empleo

Rtve.-Necesitamos rampas que nos ayuden a solventar los problemas que siguen existiendo en la sociedad”. “Existen grandes dificultades para encontrar empleo”. La primera afirmación corresponde a José Ramón, emprendedor y fundador de una empresa que se dedica a la recogida de aceite usado con fines sociales. La segunda, a Agustín, ilustrador que creó su propio negocio hace año y medio.

En España tan solo un 25,9% de personas con discapacidad consiguen un puesto de trabajo en comparación con el 64,4% de las personas sin discapacidad que tienen empleo, según el Instituto Nacional de Estadística, con datos de 2017. Este colectivo sigue luchando por integrarse plenamente en el mundo laboral y muchos lo hacen no solo buscando un empleo por cuenta ajena, sino desarrollando por sí negocios propios.

Este 3 de diciembre es el Día Internacional de las personas con Discapacidad, con el que se pretende informar y concienciar sobre la realidad y las necesidades de estos ciudadanos, que no quieren vivir como sujetos dependientes.

Dificultades en el empleo

Poco a poco la sociedad ha ido evolucionando e introduciendo mejoras tanto en accesibilidad como en el ámbito laboral, pero aún queda mucho camino por recorrer. “Ahora hay más contratos a personas con discapacidad que los que había antes, pero las condiciones son muy precarias, indica a RTVE.es Pepa Torres, secretaria de la Comisión de Inclusión laboral de CERMI.

La Ley General de Derechos de las personas con discapacidad obliga a las empresas españolas con más de 50 trabajadores a aplicar una cuota mínima de contratación de un 2% para este colectivo, pero no llega a cumplirse y se recurre a medidas alternativas como las donaciones a las asociaciones.

“Muchas empresas tienen miedo a contratar personas con discapacidad por si tienen problemas de adaptación al puesto, pero en realidad no es así”, señala Ana Belén Martínez, técnico de la Dirección de Formación y Empleo de la ONCE.

“Hay un creciente interés en cumplir la reserva del 2% por parte de las empresas, pero hay veces que por la exigencia se acogen al cumplimiento de las medidas alternativas a la contratación”, coinciden Antonia Ballesteros y Ana Matoces, técnicas de Inserción Laboral de la fundación SER.

La historia de Xhulia es un claro ejemplo de integración y de esfuerzo constante. Esta joven de 25 años tiene una discapacidad auditiva con autismo. Todos los días los dedica a pintar corazones de madera, decorar baúles y diseñar flores preservadas para bodas trabajando para Ulilove, una empresa pequeña que se dedica a la decoración de eventos.

Xhulia se comunica tanto con su compañera como con los clientes de la tienda a través de signos y de pictogramas, y logra desempeñar su trabajo con normalidad. Para ella, su labor es una “ilusión diaria”, en palabras de su preparadora laboral, Marta Muñoz, de la Asociación Pauta. “Está muy contenta, tiene muchas ganas de seguir trabajando y esforzándose cada día”, apunta.

Agustín: “Desde pequeño me gustaba crear historias y darles forma”

La inserción laboral puede enfocarse en trabajos por cuenta ajena o mediante la posibilidad de emprender por uno mismo y que una idea personal se transforme en un negocio propio. Por esta opción han apostado José Ramón y Agustín, apoyándose en el proyecto EmcA, impulsado por la fundación ONCE. “Me hizo mucha ilusión que mi proyecto viera la luz, fue como cumplir un sueño”, confiesa Agustín.

El proyecto EmcA ayuda al emprendimiento con apoyo a las personas con discapacidad, a las que guía desde la creación de la idea de negocio hasta que se convierte en un proyecto consolidado.

Agustín es ilustrador, diseñador y, sobre todo, todo un luchador que persigue sus sueños. Su síndrome de Asperger no ha sido un impedimento para crecer a nivel profesional a sus 27 años. Hace un año y medio creó “Amorskin”, una empresa de creación de imágenes e historias para juegos de mesa, libros y conceptos para el cine.

Este nuevo programa le ha ayudado a poner en marcha su idea y hacerla realidad. “Emprender es una buena idea cuando hay medios y los aprovechas de la manera más eficiente posible”, afirma.

José Ramón: crear acciones sociales y ayudar a los demás

José Ramón y sus alumnos del Proyecto Empar
José Ramón y sus alumnos del Proyecto Empar, en una clase de formación. J.R.

José Ramón, de 49 años, presenta una discapacidad visual, siempre ha tenido la ilusión de ayudar a los demás, ese es el lema principal de su empresa.

Su nuevo negocio, AceiteSolidario, se dedica a la recogida de aceite usado con fines sociales. Se trata de una red de reciclaje cuyas ganancias van destinadas a diferentes ONG y a programas sociales. Además, José Ramón imparte formación a personas con discapacidad intelectual, les orienta a la búsqueda de empleo y les acoge en su empresa. “Ellos forman parte del modelo económico y se implican en ello”, cuenta a RTVE.es

Miguel Ángel, mozo de almacén: “Me gusta lo que hago”

Miguel Ángel presenta autismo pero no ha sido un impedimento para dedicarse a ser mozo de almacén.
Miguel Ángel, en su lugar de trabajo como mozo de almacén. BEATRIZ ROSA (ASOC. AUTISMO ALBACETE)

“Fue mi padre el que me ayudó a encontrar el trabajo hace tres años, ahora estoy muy a gusto”, explica Miguel Ángel, de 33 años, mozo de almacén. Su trabajo le gusta, lo disfruta cada día y se siente integrado con sus compañeros.

En todo momento ha estado acompañado por Beatriz Rosa, miembro de la asociación Desarrollo de Autismo de Albacete, ella le ha asesorado y le ha realizado un seguimiento desde que comenzó a trabajar hasta la actualidad. “La empresa le ha ayudado a integrarse, le abrió las puertas y le ofreció todo el apoyo que necesitaba”, afirma.

Alicia en el mundo de la publicidad

Alicia, asistente administrativa
Alicia tiene una discapacidad auditiva, que no le impide trabajar con normalidad en su profesión. E. CIDONCHA

Alicia no ha dejado nunca de luchar por conseguir sus objetivos. A sus 22 años trabaja como asistenta administrativa en una agencia de publicidad. “Mi discapacidad auditiva no ha supuesto ningún obstáculo en mi puesto de trabajo”, sostiene. Además ha querido señalar que para ella todo han sido facilidades: “Me han proporcionado unos cascos adaptados para atender llamadas telefónicas”.

“En el trabajo me siento muy cómoda y comprendida con respecto a mi discapacidad”, dice Alicia, que tiene claras sus responsabilidades y cualidades para el puesto en el que trabaja. “Desempeño las mismas funciones que otros compañeros sin discapacidad y saco mi trabajo adelante al igual que el resto”, destaca.

Más allá de estas experiencias, la inserción laboral sigue siendo una lucha constante en la que participan centros especiales de empleo, fundaciones y colectivos que demandan más ayudas, más sensibilidad y menos prejuicios para la inclusión de las personas con discapacidad.

En general, reconocen que se han dado pasos adelante pero aún muchas de estas personas siguen teniendo barreras de acceso al mercado laboral. Y una vez que estas se superan, se trata de trabajar en condiciones dignas. Los trabajadores con discapacidad cobran un 17% menos que el resto, según el INE. Y además, la brecha de género entre hombres y mujeres también existe en este colectivo. Sigue habiendo muchos frentes abiertos.

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