Marruecos defiende el ‘honor’ de la virginidad

La Vanguardia.- Rabat desoye la campaña contra los exámenes del himen, una costumbre que puede llevar a la enfermedad, el asesinato o el suicidio

Un examen “doloroso, humillante y traumatizante” que puede provocar infecciones, enfermedades, comportamientos sexuales de riesgo y, en casos extremos, suicidios y asesinatos de honor si la mujer “fracasa en el test”.

Con motivo del 70 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, varias organizaciones marroquíes, oficiales o privadas, han lanzado una campaña para acabar con el test de virginidad entre las mujeres marroquíes, una práctica que, contra lo que pudiera parecer, “está muy extendida entre todas las clases sociales del país”, asegura Sumaya Guesous, socióloga y profesora universitaria que lleva muchos años luchando contra ella.

El Movimiento Alternativo por las Libertades Individuales (MALI), muy activo en Marruecos, ha lanzado una campaña con una doble vertiente. En primer lugar, porque “suponen un atentado a los derechos fundamentales de las mujeres y una violación de su dignidad y libertad”. En segundo, “porque nadie puede decir, mediante un examen, si una mujer es virgen o no, si ha mantenido o no relaciones sexuales, incluidos los ginecólogos”.

Este movimiento considera una “agresión abominable” la conocida como “prueba de los dos dedos”, donde quien realiza el test, que no siempre es un ginecólogo ya que se suele acudir a alguien de la familia e incluso a personas de fuera del círculo familiar, introduce dos dedos en la vagina de la mujer para comprobar si el himen está o no intacto.

En realidad, los grupos que abogan por la eliminación de esta práctica recogen las recomendaciones de luchar contra ella lanzadas el pasado 17 de octubre por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y ONU Mujeres, quienes hicieron un llamamiento a los gobiernos de una veintena de países de todos los continentes donde esta práctica está muy extendida. Entre ellos, Marruecos, Egipto, India, Brasil, Afganistán, Libia, Turquía e incluso Jamaica.

Los expertos alertan también de que la prueba de virginidad se extiende entre comunidades de inmigrantes en países desarrollados donde antes no se producían y citan, entre ellos, a España, Bélgica, Holanda, Canadá o Suiza.

Guesous constata que la exigencia de esta prueba tiene una gran vigencia en la sociedad marroquí, especialmente en la época de las bodas, entre junio y agosto. Suele ser solicitada por el futuro marido, por la familia de éste y en muchas ocasiones por la propia familia de la futura esposa. Cuando es demandada por la madre de la mujer, en muchas ocasiones el certificado se utiliza como una garantía para proteger a la hija de posibles acusaciones posteriores por parte del marido.

La socióloga marroquí señala que “mientras el honor esté ligado a la virginidad, esta práctica seguirá existiendo”. Y resalta que “son las mujeres y no los hombres los que salvaguardan celosamente estos rituales impuestos a las jóvenes”. Guesous subraya la paradoja de que “el valor de un chico crece conforme tiene más experiencias sexuales, mientras que el de la chica está ligado a llegar virgen al matrimonio”.

La extensión de esta prueba aporta buenos beneficios a ginecólogos y cirujanos plásticos. Según datos aportados por la socióloga marroquí, un ginecólogo puede otorgar hasta diez certificados de virginidad cada día, que se multiplican en las épocas de mayor número de enlaces matrimoniales.

Los cirujanos también se benefician de la práctica de reconstrucción del himen, una intervención cada vez más solicitada y cuyo precio supera los 600 euros. También existen otras posibilidades más baratas, como un producto vaginal para simular el sangrado en la noche de bodas, una fórmula que en algunos casos puede ayudar a salvar la vida o la integridad física o psicológica de la mujer.

El Gobierno de Marruecos ha desoído la campaña de la OMS aduciendo que “no existe ninguna norma en nuestro ordenamiento jurídico que permita y mucho menos ampare la realización de estas pruebas de virginidad”. El portavoz gubernamental Mustafá El Khalfi recuerda, sin embargo, que desde el 2004 está recogido en el Código de Familia la obligatoriedad de que los esposos aporten antes de la ceremonia un certificado médico que descarte la existencia de posibles enfermedades contagiosas. “Pero es una obligación tanto para el hombre como para la mujer”, insiste El Khalfi.

Con motivo de la reintroducción del servicio militar obligatorio en Marruecos saltó a los medios de comunicación la noticia de que las mujeres llamadas a filas tendrían que someterse con anterioridad a las pruebas de virginidad, algo que posteriormente fue desmentido por el Ejecutivo de Mohamed VI. La justificación de ese presunto intento era informar a la familia de la mujer de que “no era virgen”, para evitar así que pudiera alegar que había sido violada durante el servicio militar.

Aunque la exigencia de someterse a este tipo de prueba suele estar ligada al matrimonio, en algunos casos los empleadores la imponen a las mujeres antes de contratarlas para un trabajo, señalan las organizaciones que luchan contra esta lacra.

“La virginidad femenina es un mandato cultural machista para sojuzgar a las mujeres. Tiene gravísimas consecuencias nocivas para su salud y en su nombre se puede llegar a cometer las atrocidades más graves, como pueden ser los crímenes de honor”, señala la ginecóloga sevillana María Duarte.

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