“Mamá, soy un chico”

El Periódico. Rüdiger es un niño transexual de doce años. Se le asignó al nacer sexo femenino pero no era su verdadera identidad sexual. Hablamos de transexualidad infantil, una realidad de miles de menores

Con una gorra naranja, Rüdiger, al que le gusta que todo el mundo le llame Rüdi, luce con entusiasmo sus zapatillas rojas mientras baila hip-hop en el parque. También le gusta cantar y el parkour. Vive en el barrio Oliver de Zaragoza con su madre, y confiesa que no le gusta mucho el colegio porque prefiere jugar con sus amigos. Él mismo eligió su nombre porque «así se llama un vampiro de sus dibujos favoritos», pero todos le llaman Rüdi.

Rüdi es un niño transexual de doce años. Hizo el tránsito social a los siete. Sin embargo su madre, Nuria Vázquez, confiesa que ya vió signos desde el año y medio. «Yo llevaba la sospecha desde siempre. A él no le gustaba cuando le vestía con lazos o vestidos, me montaba cada una… Siempre le gustaron las cosas que se identifican socialmente con lo masculino», cuenta.

Con una gorra naranja, Rüdiger, al que le gusta que todo el mundo le llame Rüdi, luce con entusiasmo sus zapatillas rojas mientras baila hip-hop en el parque. También le gusta cantar y el parkour. Vive en el barrio Oliver de Zaragoza con su madre, y confiesa que no le gusta mucho el colegio porque prefiere jugar con sus amigos. Él mismo eligió su nombre porque «así se llama un vampiro de sus dibujos favoritos», pero todos le llaman Rüdi.

Rüdi es un niño transexual de doce años. Hizo el tránsito social a los siete. Sin embargo su madre, Nuria Vázquez, confiesa que ya vió signos desde el año y medio. «Yo llevaba la sospecha desde siempre. A él no le gustaba cuando le vestía con lazos o vestidos, me montaba cada una… Siempre le gustaron las cosas que se identifican socialmente con lo masculino», cuenta.

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