Los improbables herederos de Rosa Parks

La Vanguardia.- Un asesor de la Casa Blanca jalea y compara a los manifestantes contra el confinamiento con la icónica activista negra

Aunque mucho más leves que en Europa, en Estados Unidos las órdenes de confinamiento para frenar el coronavirus son sencillamente insoportables e injustas para algunos ciudadanos, los trumpistas en particular, que están organizando movilizaciones (minoritarias) en todo el país para luchar –pistola al cinto, en ocasiones– contra lo que consideran una injusta violación de sus libertades individuales.

 Hay argumentos menos sofisticados que otros: “Es hora de reabrir nuestro estado para poder ir a la peluquería y que nos arreglen el pelo”, se queja una mujer de Michigan mostrando dos centímetros de canas a la cámara de Fox News. “No puedes ir a comprar fertilizante para el césped, ni semillas”, critica indignado otro manifestante. Desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump y su asesor Stephen Moore, un economista ultraconservador, los observan esperanzados.

“Señoras y señores, este es un gran momento para la desobediencia civil. Tenemos que ser Rosa Parks y protestar contra estas injusticias del Gobierno”, les animó Moore desde YouTube. ¿Un delirio fruto quizás del confinamiento, la comparación con la icónica figura de la lucha por los derechos civiles? ¿Una metedura de pata? No para Moore, que en su día celebró que la llegada de Trump a la Casa Blanca significara “sacar a una familia negra de una vivienda pública”. “Hemos llegado y superado un punto de ebullición (…)Yo llamo a esta gente los Rosa Parks de nuestro tiempo. Protestan contra la injusticia y la pérdida de libertades”, defendió en The Washington Post . “Me parece interesante cómo la derecha es hoy más Rosa Parks que la izquierda”, reflexionó en la CBS Moore, incluido en el equipo de Trump sobre cómo reabrir el país.

No es necesario hacer un ejercicio de periodismo ficción para imaginarse lo poco que le habría gustado a la activista saber quienes son los últimos en reivindicarse como sus improbables herederos. Fallecida en el 2005 a los 92 años, la mujer pasó los últimos años de su vida combatiendo lo que consideraba una apropiación indebida de su legado y el significado de su lucha.

Había habido otros gestos de desobediencia civil para denunciar las leyes racistas de la era Jim Crow en que se basaba el sistema de separados pero iguales , que condenaba a los negros a llevar vidas separadas y en absoluto iguales a los de los blancos. Pero, negándose a ceder su asiento en el autobús a un hombre blanco, el uno de diciembre de 1955 esta costurera de 42 años puso en marcha el movimiento por los derechos civiles. Ocurrió un jueves. Al lunes siguiente, como recuerda Jill Lepore en Esas Verdades , el 90% de los negros de Montgomery (Alabama), liderados por Parks y Martin Luther King boicotearon los autobuses locales. Eran sus principales clientes. La protesta duró 381 días, hasta que el Tribunal Supremo declaró ilegal la segregación en el transporte público de la ciudad.
Los comentarios de Moore suscitaron airadas reacciones en las redes sociales. “Ningún inocente ha sido linchado por una racista por no poder ir” a su restaurante favorito, ha escrito un tuitero. “¡Qué arrogante e ignorante Moore comparando las hordas movilizadas por Trump con Parks!”, que se jugó la vida por su causa, recordó otra usuaria. “¿Se imaginan que Parks se hubiera subido al bus con una pistola?”, se indignó el candidato demócrata al Congreso por Carolina del Norte, Scott Huffman. “Felicidades por un comentario a la vez estúpido y profundamente ofensivo”, escribió sarcástico el comentarista neocon y antitrumpista Bill Kristol. “No os quedéis con la estupidez. La estupidez es un acto de distracción. Fijaos en lo que importa de verdad, seamos listos y saquemos estas idioteces de la Casa Blanca en noviembre”, reivindicó el reverendo William Barner, impulsor del histórico movimiento Unite The Poor.

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