La UVA destroza la barrera de la discapacidad

«La sociedad no puede permitirse perder mentes brillantes por una discapacidad», dicen desde la institución, que cuenta con 204 alumnos con diversidad funcional

23/09/2018 El Norte de Castilla.- La discapacidad no puede ser una barrera. Y mucho menos un muro opaco que impida apreciar la brillantez que puede aportar un estudiante. María Ángeles Sobaler, vicerrectora de Estudiantes, lo resume así: «La sociedad no se puede permitir perder mentes brillantes porque queden ocultas por una discapacidad». Lo dice apenas un rato después de que Berta Ruiz, una alumna con pérdida auditiva recuerde que su padre no pudo pasar de delineante porque era sordo y no tenía recursos para estudiar más. Hoy, la UVA atiende a 204 personas con diferentes tipos de discapacidad.

Una cifra que aumenta año a año y a los que se suman ahora «alumnos con necesidades educativas especiales ya diagnosticadas, como dislexia, o trastorno de déficit de atención», explica Sobaler. Con ellos, la cantidad de estudiantes con necesidades especiales se eleva hasta los 226. Lo complejo es que cada uno de esos casos es un mundo en sí mismo y eso obliga a un aprendizaje continuo a los profesores y al propio servicio de Asuntos Sociales.

«Servicios Sociales está en permanente adaptación, en conexión con lo que se está llevando a cabo en otras comunidades, no solo en España», dice Sobaler. Como ejemplo, Rafael de la Puente, el rostro del servicio para estos estudiantes, «Rafa», viajaba a un congreso internacional en Rumanía el jueves, estudia un máster en Psicopedagogía para actualizarse… «Hay una implicación total y un proceso de formación, no se trata solo de atender sino de conocer el grado de importancia que tiene esta acción social dentro de la universidad», indica la vicerrectora.

Fruto de esta inquietud continua la UVA ha puesto en marcha programas como el campus inclusivo para preuniversitarios o un programa de prácticas orientadas a personas con discapacidad psíquica.«Son prácticas preprofesionales, se ponen bajo la tutorización de un miembro del personal de servicios o un profesor y al final de las prácticas se les entrega un diploma. Es algo muy emotivo», señala María Ángeles Sobaler.

La UVA, con estos posicionamientos, pretende situarse en primera línea de combate por la inclusión. «La Universidad no puede permanecer al margen de eso, al contrario, debe potenciarlo. Y en la medida en que favorecemos un cambio de mentalidad, una adaptación a las nuevas realidades sociales, debemos participar de una manera intensa. Hace unos años esta situación era más excepcional. Recuerdo que en mi curso había una persona en silla de ruedas y estábamos en el antiguo edificio de Filosofía y Letras y una de las grandes reivindicaciones en ese momento fue que se pusiera un elevador para poder acceder desde la última planta a la que llegaba el ascensor a la siguiente, donde no llegaba», recuerda la vicerrectora. Algo que hoy, desde luego, parece superado.

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