La policía británica, «al banquillo» por nuevas acusaciones de racismo

La voz de Asturias.- Las personas negras fueron detenidas nueve veces más que las blancas

Sábado 4 de julio del 2020. La atleta Bianca Williams y su pareja, el también corredor portugués Ricardo dos Santos, circulaban con su coche por el norte de Londres cuando una patrulla de la Policía Metropolitana de Londres los detuvo. Los agentes les pidieron que se bajasen del vehículo para revisarlo, porque sospechaban que transportaban drogas. Ante las quejas de los deportistas, los oficiales los sacaron a la fuerza del coche y los esposaron, sin importarles que viajaran con su bebé, solo para dejarlos en libertad minutos después.

Williams, medalla de plata en el Campeonato Europeo de Atletismo del 2016, logró grabar con su teléfono el procedimiento y estalló el escándalo, que obligó a la jefa de la policía, Cressida Dick, a disculparse públicamente.

La Oficina Independiente de Conducta Policial (IOPC, por sus siglas en inglés) ha pedido a los cuerpos policiales y, en particular, a la Policía de Londres, responsable de la mitad de las detenciones registradas en Inglaterra y Gales, que reforme sus procedimientos y forme a sus agentes para evitar errores que dañen aún más su imagen, en especial entre la comunidad negra.

«La legitimidad de las detenciones y cacheos está siendo socavada por la falta de compresión sobre el impacto de la desproporcionalidad [en las detenciones de personas de raza negra], la mala comunicación y el uso constante de la fuerza en lugar de buscar la cooperación», afirmó el organismo que supervisa la actuación de las fuerzas del orden.

En su informe, el IOPC también cuestionó que los agentes esposen a las personas que detienen en las calles, pues la mayoría de ellas terminan siendo liberadas sin cargos; y que utilicen como excusa para revisarlos el supuesto «olor a marihuana».

La ola de acuchillamientos que viene sufriendo Londres en los últimos años, que dejó 179 fallecidos en el 2019, otro récord, según datos del Parlamento británico, ha forzado a las autoridades a responder con más patrullaje y con promesas de un aumento en el número de agentes. Durante la pasada campaña electoral el primer ministro británico, Boris Johnson, ofreció contratar 20.000 nuevos policías para combatir el crimen.

Sin embargo, desde Liberty, una de las organizaciones de derechos civiles más antiguas del Reino Unido, han pedido al Gobierno que «ataque las raíces de la violencia y no sus consecuencias», para así evitar «más intervenciones policiales».

El hecho, por el que a cinco agentes se les abrió un procedimiento que no ha terminado en ninguna sanción hasta ahora, no es algo aislado. Por el contrario, forma parte de un comportamiento rutinario de los cuerpos de seguridad en el Reino Unido. Al menos así lo dejan claro las cifras del Home Office (Ministerio británico del Interior), que revelan que entre el mes de marzo del 2019 y el mismo período del 2020 las personas de raza negra fueron detenidas nueve veces más por agentes de la ley que las de raza blanca. En total en el año fiscal anterior las policías de Inglaterra y Gales pararon y requisaron en promedio a 56 personas negras por cada 100.000 habitantes, frente a seis blancas por la misma población.

Pero como si lo anterior no fuera suficiente, las personas de raza negra también fueron el blanco predilecto de la aplicación de la sección 60 del Código Penal, que otorga a los agentes poderes para «detener y revisar» a aquellas personas que sospechen que estén planeando actos violentos o que porten algún tipo de arma. Así, los ciudadanos de piel oscura fueron detenidos 18 veces más que los blancos, en virtud de esta disposición aprobada en 1994.

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