La patrulla antiacoso de Chamberí

Fuente: El Mundo
Fecha: 9/1/2017

 
Sofía y Alejandro tienen 16 años; María es más joven, tiene 14. Como el resto de alumnos del Colegio Esclavas de Chamberí, como cualquier chaval de su edad, intentan sacar las mejores notas y divertirse con sus amigos en los descansos. Pero además, tienen una misión extra que no es tan habitual: ayudar a combatir el acoso escolar. Se podría decir que funcionan como una especie de patrulla anti bullying dentro del propio alumnado. Son alumnos ayudantes. «Nuestra misión es evitar o disminuir en su mayor medida el acoso escolar», explica Sofía. La labor de estos adolescentes es ejercer de mediadores en clase, detectando los posibles conflictos e interviniendo de cara a sus compañeros.

El proyecto de alumnos ayudantes del Colegio Esclavas de Chamberí se puso en marcha hace seis años en los tramos de ESO y Bachillerato, a partir de un curso de formación que los profesores recibieron en la Universidad de Alcalá de Henares. «El carácter propio de nuestro centro se basa mucho en la atención personal a los alumnos», explica Gloria Laso, la directora. Ahora Esclavas de Chamberí es el centro de referencia de este programa para otros dos colegios de Madrid, uno en La Coruña y otro en Valencia. La última llamada que han recibido ha sido de un instituto de Córdoba, también interesado en el programa.

En este proyecto, los alumnos son los responsables de la convivencia. «A veces es muy difícil que los profesores nos demos cuenta de lo que pasa o que los estudiantes confíen en nosotros», explica Gloria Laso. Muchas veces los conflictos se inician en los grupos de WhatsApp o en las redes sociales, un mundo ajeno a padres y a profesores y que va más allá de las aulas y del horario escolar».

El último informe de la Comunidad de Madrid sobre acoso escolar, presentado en el pasado mes de octubre, revela que la mayoría de las víctimas, el 57%, oculta la situación casi por completo a sus familiares. Un 21,9% de ellos no cuenta nada y un 35,13% muy poco o poco.

Al principio, a Sofía, Alejandro y María les acusaban de ser los «topos» de la clase, pero con el tiempo han conseguido que sus compañeros confíen en ellos. Cada caso se trata de manera confidencial y la dinámica ayuda a una mayor confianza en el interlocutor, por ser un igual. «Al estar nosotros, los compañeros que puedan sufrir un caso de acoso se atreven a contárnoslo y tienen esa vía para hablarlo y dejar a un lado el orgullo. Antes se lo guardaban», dice Alejandro. Sofía cree que «a los profesores no se lo dicen por si luego lo cuentan en el claustro».

Los casos a los que se enfrentan estos tres alumnos ayudantes son desde compañeros a los que están insultando reiteradamente, discusiones o problemas de convivencia como el orden en clase y la limpieza. También intervienen en las relaciones entre sus compañeros y los profesores y acompañan a los alumnos nuevos que se sienten solos.

Sofía y Alejandro se presentaron voluntarios a este programa porque querían ayudar a sus compañeros; a María lo que más le atrajo fue echar una mano a los nuevos. Para ello, se prepararon con Susana, la orientadora del colegio, que es quien supervisa cada caso y coordina el programa. Si estos ayudantes de aula se ven desbordados por una situación, es la orientadora la que lo gestiona directamente entonces.

Normalmente, los compañeros de clase se dejan ayudar aunque todos insisten en que cada caso es un mundo.Y los tres reconocen que «es más difícil intervenir con el acosador que con el acosado».

«La ventaja del programa es que nosotros mismos nos podemos sentir alguna vez igual que un compañero acosado», explican, «o tener los mismos problemas que el resto, así que para ellos es una forma de desahogarse con un amigo».

El acoso escolar suele aparecer en 6º de Primaria y 1º de la ESO y las edades más difíciles en este sentido son los 14 y 15 años. «Las crisis personales y cambios en la adolescencia hacen que los chicos y chicas sientan que no se les atiende y quieran llamar la atención o afianzar su papel en el grupo, a veces de forma negativa, insultando o acosando a otros», explica la directora.

Ellos están satisfechos porque el ambiente en clase ha mejorado «muchísimo»; en el centro también consideran que los resultados son muy positivos, por lo que lo van a adaptar también a los cursos de Primaria.

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