La llegada de niños solos en patera a España se triplica en solo tres años

Fuente: 20 minutos
Fecha: 18/09/2017

En 2016 fueron 588, frente a los 159 que cruzaron el Mediterráneo hace tres años.
La mayoría huyen de Argelia y Marruecos para subsistir o reunirse con familiares.
La Fiscalía tilda el fenómeno de “muy preocupante” y advierte de que la llegada de bebés y niños de corta edad no deja de crecer.
Las ONG alertan de que el Estado español los abandona a su suerte.

Algo está pasando al otro lado del Mediterráneo. En el continente africano, hacia donde Europa apenas se atreve a mirar, centenares de niños y adolescentes menores de edad abandonan sus casas a un ritmo cada vez más acelerado en un intento de garantizar su subsistencia o de buscar un futuro junto a sus familiares en el centro de Europa.

En solo tres años, los que van desde 2013 a 2016, el número de niños que arriesgan sus vidas en solitario para cruzar a España patera o en embarcaciones precarias se ha disparado un 269%, o, lo que es lo mismo, se ha más que triplicado, al pasar de 159 a 588 personas. Una evolución que ha sido calificada como “muy preocupante” por la Fiscalía General del Estado, institución que alerta de que la llegada de bebés o niños de corta edad que afrontan la travesía junto a otros adultos ha pasado de 43 a 107 en el mismo período, un crecimiento del 148%, según consta en su última memoria anual.

El incremento de llegadas ha provocado, a su vez, que el número de menores extranjeros no acompañados (MENA, en términos técnicos) inscritos en el registro oficial haya pasado de 2.632 a 3.341 (+27%). Eso, sin contar a los que las autoridades no fichan –incumpliendo así la normativa legal vigente, como denuncian las organizaciones humanitarias–, los que entran clandestinamente a través de las fronteras de Ceuta y Melilla o el puerto de Algeciras –cuyo número es “imposible” de saber, de acuerdo a la propia Fiscalía– ni los 825 chavales que figuran “en fuga” y sin paradero conocido tras abandonar por su propia cuenta los servicios de protección.

El perfil mayoritario del menor que llega a España solo es el de un varón (95% de los casos) nacido en Marruecos o Argelia (58%), de acuerdo a la Fiscalía. El cierre de las rutas migratorias del este (Turquía) y el centro del Mediterráneo (Libia) está provocando la llegada de más chicos de Costa de Marfil (el 10% del total) o de Guinea (5%), según la ONG Save the Children.

¿Pero qué empuja a estos niños a convertirse en migrantes precoces? El 62% de ellos menciona la existencia de familiares en Europa (España, Francia, Italia y Alemania, por este orden) como el motivo para tratar de superar las barreras fronterizas, según el estudio realizado entre 2015 y 2016 por las asociaciones Harraga y Prodein sobre 91 niños en el enclave autónomo de Melilla, el segundo de España –a escasa distancia de Andalucía– que más chicos tutela.

¿Y por qué abandonan los servicios de protección a la infancia? De acuerdo a la misma muestra y al informe Rechazo y abandono. Situación de los niños que duermen en las calles de Melilla de la Universidad ICAE-ICADE Comillas, porque más del 90% de los entrevistados aseguraba haber sufrido violencia física o verbal en su centro de internamiento. Eso, junto a la negativa del Estado a concederles permisos de trabajo o residencia, les empujaban, según su testimonio, a ‘echarse al mundo’.

Mohamed: golpes y alcohol a los 10 años
Catalina Perazzo, responsable de Políticas de Infancia de Save the Children, habla sin tapujos: “Si los niños prefieren estar en la calle antes que ser atendidos en un centro, es que lo estamos haciendo muy mal”. La suya es solo una de las organizaciones que denuncia la desprotección de los menores no acompañados en España. “Se les hacen pruebas de determinación de la edad que no son fiables, no se les proporciona acceso a la protección internacional ni al asilo, se les excluye de los sistemas sanitario y educativo, no se les forma laboralmente…” recita de memoria.

Catalina habla de niños como Mohamed, a quien los expertos de la Universidad ICAE-ICADE Comillas se cruzaron en el centro de Melilla con 10 años y un buen puñado de magulladuras. “Nos le encontramos pidiendo entre las mesas de las terrazas. En absoluto entendía castellano y su intención era obtener algo de comer o beber antes que dinero”.

Acababa de llegar desde Fez (Marruecos). Parecía un niño sano, pero su rostro alegre y risueño cambió de manera acelerada. “Primero con heridas de los golpes y caídas, después con una tremenda infección en una de sus muelas que pudo remitir algo gracias al trabajo de la ATS de Médicos del Mundo y, más adelante, cuando fue asistido en la calle por una ambulancia y la policía local por un coma aparentemente etílico. Su alegría había desaparecido por completo, estaba golpeado física y emocionalmente”.

Mohamed había acabado en la escollera, el lugar donde los “niños de la calle” de Melilla intentan el risky, es decir, saltar los muros del puerto para colarse en los ferry que comunican la ciudad autonóma con la Península Ibérica. Un lugar, el del espigón de la terminal, que trabajadores sociales, sanitarios y del ámbito del Derecho tratan como un polo de exposición a la violencia (incluidas palizas por parte de agentes de policía y Guardia Civil), al alcohol, a las drogas y a los abusos sexuales.

Mohamed desapareció dos meses después; supuestamente, camino de la Península, pero sin que nadie pudiese seguirle el rastro. Como uno más.

ENTREVISTA | “El Estado los empuja al mar”
Violeta Assiego, abogada e investigadora especializada en Derechos Humanos y vulnerabilidad social, responde a las preguntas de 20minutos sobre la desprotección de los menores extranjeros no acompañados en España.

¿Cómo se explica el aumento de la llegada de menores en patera? Las rutas migratorias están cambiando y revolucionándose desde antes de la Primavera Árabe y la guerra de Libia Además de las razones económicas, existe un bloqueo en las áreas oriental y central del Mediterráneo y una mercantilización de las fronteras que hace que lleguen más niños a través de Ceuta y Melilla.

¿Está respondiendo el Estado adecuadamente a ese incremento? No. Su actitud es de absoluto abandono. La situación ya era mala y se está agravando. Ha tirado la toalla y se preocupa más del control migratorio que de cumplir la ley y la Convención de Derechos del Niño. Lo que está haciendo es empujar a estos niños al mar. En lugar de ayudarlos, les ‘invita’ a que se vayan.

¿Cómo lo hace? El centro de La Purísima de Melilla, por ejemplo, está sobresaturado [duplica su capacidad de 180 internos]. Los niños comparten cama o duermen en colchones en el suelo, no existen programas de desarrollo individualizados, no se les facilita la integración laboral cuando llegan a la edad adulta, sino que se les abandona y se les echa a la calle sin papeles, y no todos están escolarizados. Se les estigmatiza y se les trata como extranjeros antes que como niños.

¿Por qué cree que ocurre esto? Es una muy buena pregunta. Lo que les pase a estos menores no le importa a nadie. Existe un alto nivel de racismo. Se ha decidido no creer en las posibilidades de esos menores, la mayoría marroquíes, y abandonarlos a su suerte. l

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