La lavandería de las oportunidades

El Mundo.- Amica apuesta por la innovación de procesos para facilitar el acceso al mercado laboral de personas con discapacidad y proporcionarles autonomía.

Samuel y Mª José entran juntos en la sala, vivaces y con ganas de compartir su experiencia laboral. Él trabaja en la planta de reciclaje de SAEMA desde 2015 “desde el 11 de septiembre” puntualiza; ella lleva más de 10 años trabajando en la lavandería de Amica, una asociación sin ánimo de lucro que trabaja para promover la inclusión de las personas con discapacidad en el ámbito laboral desde hace más de 30 años. Ambos son un ejemplo de que con la formación y el acompañamiento adecuado, todos somos capaces de valernos por nosotros mismos, sin importar si tenemos unas capacidades u otras.

El binomio tecnología y talento se encuentran en el eje de la actividad de Amica desde su creación. De hecho, desde dos de sus actividades, como son el servicio de lavandería y el de reciclaje de envases, promueve la inserción de las personas con discapacidad para el desempeño de diferentes procesos: “Tratamos de acercar la tecnología a personas como Samuel o Mª José porque nos parece importante demostrar que ésta puede mejorar las posibilidades de empleo y de su mantenimiento”, asegura Tomás Castillo, gerente de la asociación.

Para su formación, Amica se apoya en un equipo multidisciplinar que acompaña globalmente a la personas con discapacidad para que el resultado de sus tareas pueda alcanzar su máximo desempeño. Éste fue el caso de Samuel que, a través del proyecto INICIA, un programa que proporciona apoyo y orientación sociolaboral a personas con problemas de salud mental, llegó a Amica. Aquí comenzó un proceso formativo acompañado por profesionales del ámbito de la psicología, la logopedia y la enseñanza para dotarle de herramientas básicas como saber escribir, leer o gestionar su dinero y dotarle de mayor autonomía: “En los talleres me enseñaron a tener resistencia y ritmo de trabajo y una vez que pasé ese proceso, acudí al Centro Especial de Empleo donde también recibí apoyo”, explica un Samuel orgulloso.

No obstante, el acompañamiento de los especialistas no termina aquí, ya que en el puesto de trabajo, “cuentan con personas que supervisan la dinamización, la calidad, y los acabados, con el fin también de buscar la promoción de personas como Samuel y Mª José hacia otras empresas”, explica Tomás. En ese sentido, Amica “se marca como objetivo que estas personas se integren y desempeñen trabajos también en otras empresas, no solo en la nuestra”.

EL ALIADO TECNOLÓGICO

Normalmente, Mª José se encarga de las funciones logísticas de la máquina de lavado de toallas, aunque a veces cambia de puesto: “Estoy contenta en cualquier sitio en el que me pongan porque me gusta el trabajo que hago y el tiempo que comparto con mis compañeros”. La tecnología es clave para facilitar la integración laboral de personas con discapacidad en una empresa que gestiona el lavado de más de un millón de prendas: “Un chip genera todo un BIG DATA que facilita inventarios en tiempo real, lecturas automatizadas en cada fase de recogida, lavado, expediciones y facturas a nuestros clientes”. De esta manera el margen de error se reduce al mínimo.

Samuel trabaja en la planta de reciclaje ocupándose de la separación de envases “en función de las diferentes calidades: PVC, poliestireno, film, tetrabrick, etc.”. Ante cualquier contratiempo, estos trabajadores cuentan con un programa de geolocalización para que, a través de una app móvil, esa persona pueda pedir ayuda a un supervisor y le pueda indicar cómo puede resolver una situación inesperada en el desempeño de su trabajo. De esta forma, desde la organización aseguran que “rompemos con la idea de que la tecnología genera barreras inaccesibles para personas con escasa formación y es más, nos está permitiendo ser competitivos en un mercado circular que asegura el empleo”.

“Transferir el talento de estas personas hacia otras empresas o el hecho de que una persona con estas condiciones sea capaz de tener autonomía y valerse por sí misma, reporta tranquilidad a sus allegados ya que disipan sus dudas sobre el futuro en el que ellos no estén para sustentarlos”, comenta Tomás Castillo.

Y al tiempo que sus familias ganan en tranquilidad, ellos lo hacen en confianza y autonomía. “El trabajo me ha proporcionado una rutina, unos horarios, un salario que me permite ahorrar y pensar en un futuro. Además, me siento parte de un equipo e incluso a algunos compañeros se han convertido en buenos amigos. Siento que, con todo el fruto de mi esfuerzo realizado, soy parte activa de la sociedad”, asegura Samuel.

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