La escuela del feminismo romanó

Fuente: Diario.es
Fecha: 22/05/2018

La Asociación Gitanas Feministas por la Diversidad lidera un proyecto europeo de inclusión de las mujeres gitanas jóvenes mediante la educación no formal.

Este proyecto aspira a crear la primera escuela de feminismo romanó y ha servido para aprender de nuestras hermanas portuguesas y rumanas.

“Estamos empoderadas. Ahora queremos tomar el poder”. Con esta declaración la Asociación Gitanas Feministas por la Diversidad (AGFD) comienza la preparación del proyecto europeo ‘Escuelas de Inclusión en la Diversidad: La Inclusión de las mujeres Gitanas Jóvenes Mediante la Educación No Formal’. Este proyecto aspira a ser un primer paso para crear la primera escuela de feminismo romanó, de feminismo gitano.

Dos líneas de actuación son las que se van a llevar a cabo: una página web y un material didáctico con el que se pretende visibilizar, recomponer, reconocer y dar valor a la memoria histórica feminista y gitana.

El proyecto agrupa a mujeres gitanas de España, Portugal y Rumanía. Iona y Georgiana Enache, dos hermanas militantes de Amare Rromentza (que significa ‘con nuestra gente’), hablan rumano e inglés, además de un poco de romanó y un poco de español. Las barreras lingüísticas no importan, porque nada más vernos tenemos esa complicidad sororidaria que ya tengo con mis primas de AGFD. Casi no paramos de hablar y no hay más que sonrisas y risas. Quizás celebremos que nos hemos reunido desde tan lejos y seguimos vivas.

Iona y Georgiana nos cuentan el éxito de su asociación: crear una escuela bilingüe romanó-rumano, una necesidad básica para algunas familias tradicionales de Rumanía porque sólo hablan romanó, idioma gitano, y dejan pronto la escuela al no comprender. Nos cuentan que han llegado a un acuerdo con el Gobierno: las profesoras han de ser nativas en idioma romanó, es decir han de ser gitanas y, por supuesto, mujeres.

En ese punto lo flipo y le pregunto a Iona: “¿¡Me estás diciendo que sólo pueden ser gitanas y que les paga el Gobierno?!” Sí, me contesta sorprendida. Además están contratadas por el Ministerio de Educación, como profesoras, claro está.

Nosotras, las españolas, les contamos que eso en España es casi una utopía. Nos tildarían de racistas payofóbicas.

“Además —prosigue Iona— tenemos asistentes educacionales que forman parte de las escuelas. En este programa están trabajando 76 mujeres gitanas y 3 hombres gitanos”.

Uno de los problemas más graves de Rumanía es el nivel de autoestima étnico: los Romá se avergüenzan y rehuyen de identificarse como gitanos o como gitanas. Han sido 500 años de esclavitud gitana en Rumanía, que se dice pronto, y después, en la Segunda Guerra mundial, Rumanía, colaboracionista del nazismo, deportó a 36.000 gitanos y gitanas de todas las edades a Transnistria, una región remota y semidesértica en donde solo encontraron el hambre, las enfermedades y la muerte. En el periodo de esclavitud muchas personas gitanas perdieron el idioma, la lengua romaní y trataban de asimilarse a los rumanos para que sus hijos e hijas tuvieran una vida mejor.

Iona nos cuenta que además tienen un grupo de apoyo para familias, donde la atención es no mixta, ni de género ni de etnia, para un empoderamiento en base al género.

El racismo es muy intenso, nos cuenta Camen Gheorghe, doctora en estudios de género y gitana. Su tesis doctoral versó sobre la representación de las gitanas en el arte rumano. Forma parte del equipó de E-Romnja junto a Doinia Varga. Nos explican que el Consejo Nacional Contra el Racismo de Rumanía ha sancionado a varios establecimiento que negaban la entrada a gitanos y gitanas.

En serio que lo flipamos. Les contamos la situación en España, le cuento que Nico, mi marío, a enviado más de mil cartas a periódicos de toda España recordándoles el artículo 510 del Código Penal e, incluso, ha enviado cartas a casi todos los fiscales delegados de delitos odio de cada comunidad autónoma y la única respuesta que ha conseguido ha sido siempre el archivo de la denuncia.

Que nos cuente que han condenado e, incluso, indemnizado a las víctimas gitanas, nos llena de orgullo y de ilusión.

El feminismo en Rumanía no está institucionalizado. Las feministas se unen a las luchas de nuestras hermanas gitanas sin imponer su agenda. Entienden que el antigitanismo es parte de la opresión patriarcal y que no pueden llegar a una igualdad de género sin luchar juntas.

Hay cuatro asociaciones feministas potentes en Rumanía: una de ellas es E-Romnja, que no solo es un referente para mujeres gitanas sino para todas las mujeres. Nos cuenta que el feminismo gitano tiene más fuerza en Rumanía que en otros países europeos. Sólo el movimiento feminista las apoya, ya que el racismo hacia el pueblo gitano sigue generalizado.

Después de esto tenemos que beber agua. Mientras Camen habla, nos miramos con cara de incredulidad. Les contamos que en el último 8M muchas mujeres payas, blancas, despreciaron nuestros carteles diciéndonos que no querían dividir la lucha feminista.

Les contamos que la Fundación Secretariado Gitano es la oenegé más potente que hay en España en el ámbito gitano, que tuvo 22 millones de euros de presupuesto el año pasado y que quienes toman las decisiones en esa oenegé son personas payas. Están impresionadas y no entienden qué pasa en España. “Quizás en Rumanía estamos un poquito mejor que vosotras”, nos dice a las españolas.

Doina y Carmen nos cuentan que las mujeres gitanas están infrarrepresentadas en la política, la academia, etc. Trabajan en las comunidades de base proyectando una visión política de empoderamiento feminista. Las mujeres gitanas se manifiestan y se reúnen con las autoridades para defender sus derechos. Y lo han conseguido.

“La ideología feminista no es un concepto teórico y tiene que ver con el acceso al agua o con el arreglo de las calles. Cualquier cosa vista desde los ojos de mujeres gitanas es feminismo gitano”. Carmen sienta teoría feminista gitana solamente para nosotras. ¡Qué lujo!

Tania y Marisa, nuestras primas portuguesas, también están sorprendidas de lo que nos cuentan las hermanas rumanas. En Portugal la situación es bastante parecida a España. Figuera da Foz es la ciudad con más éxito escolar gitano de todo Portugal gracias al trabajo realizado tanto por Letras Nómadas como por Ribaltambiçao-Asociación para la igualdad de género en las comunidades gitanas. Hablar de Feminismo Gitano en Portugal es hablar de Olga Mariano, pionera en el activismo gitano y fundadora de Letras Nómadas. Viuda desde muy joven, sacó adelante a su familia con valentía y además ha desarrollado un potente activismo en todo el país. Añaden que “Portugal está en una época de oro en el activismo gitano debido a la lucha feminista gitana”.

No tienen apoyo feminista. Nos cuentan que el feminismo negro tampoco las apoya y que están más cerca del feminismo hegemónico debido a la fuerte opresión colonial que han sufrido en Portugal.

Están diseñando estrategias desde el feminismo gitano para hacer presión política. El antigitanismo es más grande que cualquier otro tipo de racismo.

Se quedan como nosotras, con la potencia y las ganas de seguir luchando, resistiendo y trabajando, con las palabras de la feminista gitana María Gil: “Yo soy mujer y gitana, existo y resisto”.

La próxima reunión será en octubre en Rumanía. Desde allí os seguiré contando cómo crece esta semilla de futuro que hemos lanzado al aire.

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