La ausente ‘mirada negra’ en la escena española

Fuente: El Mundo
Fecha: 27/03/2017

Les dicen que acaban de llegar, pero llevan años desgañitándose, gritando que están ahí sin que nadie les escuche. Les responden -muchas veces con silencios- que son minoría y que en España no hay artistas y actores negros. Pero si la diversidad racial está en la calle, ¿por qué no en las artes? Las producciones españolas ofrecen una mirada negra en la que sólo caben inmigrantes irregulares, criadas o prostitutas. Nunca protagonistas, casi siempre personajes secundarios con un papel en el que lo más llamativo es el color de su piel. Es la realidad que combate The Black View, un grupo de artistas que busca tejer una red en el sector audiovisual que rompa con la visión de que España es blanca.

EL MUNDO se ha reunido con varios de sus miembros y explican que están ya aborrecidos de preguntarse lo mismo: “¿Por qué siempre me toca hacer de inmigrante por ser negro si soy español?”. Son actores, directores, guionistas, reporteros de televisión que han combatido el racismo en lo personal, que se han enfrentado a redadas en el metro en las que por “suerte” pueden sacar su DNI para salir airosos de un registro en el que el pretexto incriminatorio es tener la piel color tizón, que han escuchado hasta la saciedad “vete a tu país”; cuando han nacido y crecido en Burgos, Madrid, Torrejón de Ardoz.Ahora, han trasladado esta lucha al contexto profesional. Estamos aquí para animar y provocar que las productoras y distribuidoras se arriesguen. No es una pataleta, queremos aportar”, advierte el actor Armando Buika (Palma, 1970). Tienen claro que si nadie se atreve a “contar nuestra visión” y producir películas o series españolas con una mirada diferente, “lo haremos nosotros”. Por eso envían un mensaje claro: España se arriesga a perder la oportunidad de producir éxitos como la galardonada Moonlight. La mayoría de producciones españolas esquivan mostrar una realidad que en otros países ha captado la atención de los medios y la audiencia en los últimos años. Precisamente, para interrogarse sobre esta cuestión en España se reunieron Pilar Pardo y Armando Buika, impulsores de The Black View. “Nuestro propósito es potenciar la visibilidad de los actores negros o afrodescendientes, aportar herramientas que muestren una integración real”. Ya están inmersos en producciones teatrales, escriben guiones de cine y dan charlas para concienciar al sector. Y quieren mantener las puertas abiertas a todo aquel que se haya sentido discriminado -sin importar su color de piel- en el mundo audiovisual.

El sesgo racial de los ‘castings’

En España no hay casi castings sin foto, “podemos presentarnos al 10% de los papeles que se ofertan”, explican. Y en los anuncios de las pruebas, lo que se repite es: “Buscamos chicos étnicos de 30 a 40 años con aspecto realmente malo” o “Muy urgente, queremos chicos y chicas de 20 a 45 años con aspecto de macarras, chungos, tatuados, con piercings…”. Cuando consiguen un papel en una serie o una función, comienzan el resto de problemas. Los miembros de The Black View los comentan entre risas, aunque dejan entrever su calvario diario tintado de racismos: “He hecho nueve veces un papel de prostituta”; “No tienen maquillaje para nuestros tonos de piel, hacen unos polvos y se las apañan con lo que pueden antes de que salgamos a escena, hasta se rifan quién me maquilla”; “no saben cómo iluminar la escena para que no haya reflejos en mi piel”; “Soy dominicana y por ser negra me piden que haga un acento africano”.Buika, que ha encarnado personajes en la serie Águila Roja o en la película Parada en el infierno, afirma que esta plataforma no es un movimiento de presión como ocurrió en la pasada gala de los Oscar, sino que quieren alzar la voz para decir que “no nos guía la rabia. Somos negros y no nos ofende”. The Black View es su carta de presentación y su debut tuvo lugar en la última gala de los Goya.

Hace unos meses, decidieron comunicarse con la Academia de Cine -presidida por Yvonne Blake, aseguran que hay buena sintonía- y propusieron que, por primera vez en la historia de estos premios, uno de los galardones fuera entregado por alguien negro. El director Santiago Zannou -ganador del Goya al mejor director novel en el año 2009 por la película El truco del manco- fue el encargado de entregar el cabezón. Pero tienen una advertencia que hacer: “No tardaremos en levantarnos de las butacas porque uno de nuestros nombres volverá pronto a estar entre los ganadores”. Saben que se arriesgan a que no entiendan sus reivindicaciones, “muchos creen que sólo la violencia física o los insultos son racismo. Pero eso es un delito y lo que está por debajo de esa franja no se contempla que pueda hacer daño”, critican. Sin embargo, apuestan por “reeducar a la sociedad sobre lo que en realidad es España, porque aquí hubo negros que fueron esclavos, catedráticos o pintores. Aunque en los libros de Historia de los colegios no se enseñe”.Ven problemático “que a muchos les molesta que te moleste, como si debiéramos algo a la sociedad”. Censuran que les hayan “recriminado que busquemos papeles distintos. Pero si no estamos conformes con lo que hemos hecho hasta ahora, tendremos que arreglárnoslas”. Y, de hecho, ya han comenzado a negarse a hacer papeles “que no nos hacen crecer profesionalmente” o que consideraban “denigrantes”.Esta carencia de diversidad racial se traduce en forma de intolerancia que se amplifica en las pantallas. La televisión es el espejo de los españoles y “si las producciones no muestran referentes en las series o películas que no sean manteros o prostitutas, cómo van a pensar los chavales negros o afrodescendencientes que pueden vivir en España y conseguir lo que se propongan”, critica Buika. Los papeles que les ofrecen “no tienen historia”, explican que están encantados de hacer de “manteros” en una producción, pero si “nos lo ofrecen seguramente es porque será de figurante”, a modo de adorno, no porque aporte jugo a la trama. Valoran lo que, como actores, han hecho hasta ahora y están orgullosos de su currículum. “Sabemos que en las producciones en las que participamos se muestra una realidad con estos papeles”, pero se han cansado de estereotipos en los guiones y quieren mostrar “la otra mitad que se esconde”, que no sólo haya historias contadas por “blancos para blancos”.

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