Jóvenes del Raval contra la islamofobia

La Vanguardia.- Un grupo de universitarios combate el discurso del odio a través de las redes sociales con la campaña global #BeTheKey

Apenas unas semanas después del atentado terrorista en Las Ramblas del 17 de agosto de 2017, Lydia Dionís Giordano (19) caminaba por las mismas calles estrechas del centro de Barcelona por las que huyó Younes Abouyaaqoub, el conductor de la furgoneta que causó 15 muertos y más de 130 heridos. En pleno período de duelo en la ciudad, ella iniciaba esperanzada una nueva etapa como estudiante universitaria de la Facultad de Comunicación y Relaciones Internacionales Blanquerna de la Universidad Ramon Llull, ubicada en el corazón del Raval.

Para los catalanes eran días de confusión y desconcierto; de incomprensión y desaliento; también de agitación. Muchos no comprendíamos cómo nos podía haber pasado a nosotros; por qué unos jóvenes criados en nuestra tierra, aparentemente integrados en nuestra comunidad, se habían convertido en los verdugos de nuestra inocencia.

Esa mezcla de sensaciones se tradujo en reacciones de todo tipo a través de las redes sociales, el vertedero de sentimientos de nuestros días: “El discurso de odio se desató, especialmente en Twitter. Se metió a toda la comunidad musulmana en un mismo saco. Fue injusto. Parecía que todo el islamismo tenía que pedir perdón, cuando ellos eran tan víctimas como nosotros, o más. Y la mayor parte de los casos se insultaba y se faltaba al respecto desde la cobardía que proporciona el anonimato”, reflexiona Lydia.

Así, las primeras clases en la universidad de esta joven y sus compañeros estuvieron marcadas por un suceso que conmocionó al mundo y que había ocurrido a escasos metros de donde se encontraban: “Lo comentábamos cada día en el aula, y surgió la idea de pasar a la acción con la idea de detener las agresiones contra la moral y la religión de personas que no tenían ninguna responsabilidad en lo que pasó y que además, eran nuestros vecinos”, explica.
Apenas unas semanas después del atentado terrorista en Las Ramblas del 17 de agosto de 2017, Lydia Dionís Giordano (19) caminaba por las mismas calles estrechas del centro de Barcelona por las que huyó Younes Abouyaaqoub, el conductor de la furgoneta que causó 15 muertos y más de 130 heridos. En pleno período de duelo en la ciudad, ella iniciaba esperanzada una nueva etapa como estudiante universitaria de la Facultad de Comunicación y Relaciones Internacionales Blanquerna de la Universidad Ramon Llull, ubicada en el corazón del Raval.

Para los catalanes eran días de confusión y desconcierto; de incomprensión y desaliento; también de agitación. Muchos no comprendíamos cómo nos podía haber pasado a nosotros; por qué unos jóvenes criados en nuestra tierra, aparentemente integrados en nuestra comunidad, se habían convertido en los verdugos de nuestra inocencia.

Esa mezcla de sensaciones se tradujo en reacciones de todo tipo a través de las redes sociales, el vertedero de sentimientos de nuestros días: “El discurso de odio se desató, especialmente en Twitter. Se metió a toda la comunidad musulmana en un mismo saco. Fue injusto. Parecía que todo el islamismo tenía que pedir perdón, cuando ellos eran tan víctimas como nosotros, o más. Y la mayor parte de los casos se insultaba y se faltaba al respecto desde la cobardía que proporciona el anonimato”, reflexiona Lydia.

Así, las primeras clases en la universidad de esta joven y sus compañeros estuvieron marcadas por un suceso que conmocionó al mundo y que había ocurrido a escasos metros de donde se encontraban: “Lo comentábamos cada día en el aula, y surgió la idea de pasar a la acción con la idea de detener las agresiones contra la moral y la religión de personas que no tenían ninguna responsabilidad en lo que pasó y que además, eran nuestros vecinos”, explica.

Así nació #BeTheKey , una campaña internacional que tiene como objetivo prioritario “empoderar a la gente, especialmente a los jóvenes, para que tomen conciencia que ellos pueden ser claves en su entorno, en su barrio, en su comunidad: que tienen la llave para crear un impacto positivo que contribuya a combatir el racismo y la intolerancia hacia el diferente”, resume Dionís. La iniciativa persigue una reacción de la ciudadanía, las instituciones y los medios de comunicación ante el creciente recelo a la población inmigrante en la ciudad de Barcelona -y en concreto en el Raval-. “Vemos la situación con gran preocupación y por eso creemos que es el momento de alzar nuestras voces para acabar con el extremismo y la islamofobia”.

Aunque la frecuencia y el nivel de agresividad de las soflamas contra la comunidad musulmana del barrio ha disminuido respecto a las semanas posteriores a los atentados yihadistas, el auge de la extrema derecha en las últimas elecciones ha resucitado el discurso discriminatorio. Lydia considera que las sociedades occidentales sufren de dos problemas muy serios: “Por un lado, hay una flagrante falta de información: es necesario leer más, conocer la realidad de las otras culturas, escucharlos; además, aún hay muchos prejuicios, incluso entre los jóvenes. Vemos a una joven musulmana con un velo y el pensamiento general es que está reprimida, que la obligan a llevarlo. La realidad es que la mayoría de las chicas llevan el velo por voluntad propia, por sus creencias culturales y religiosas. Ser mujer y musulmana aún supone un doble motivo de discriminación en Occidente ”, reflexiona.

La campaña se visibiliza a través de fotos publicadas en redes sociales en las que los participantes posan con una llave y explican el motivo por el cual piensan que pueden ser claves para influir positivamente en su entorno y contribuir al cambio sobre la percepción que tenemos de los musulmanes. “Ponemos el foco en la islamofobia, pero nuestra intención es acabar con la discriminación hacia cualquier minoría”. matiza la promotora y líder del proyecto.

También se organizan talleres de formación y otros eventos dirigidos a “informar sobre la realidad” de nuestros vecinos de otras culturas, que a menudo es muy distinta de la que se transmite a través de las plataformas digitales del odio. #BeTheKey cuenta con el apoyo del Observatorio Blanquerna de Comunicación, Religión y Cultura. Muchos de los jóvenes que colaboran tienen inquietudes religiosas, algo que en nuestros días es cada vez más excepcional en chavales que apenas superan la mayoría de edad.

Pero Lydia es fiel a sus creencias. La frase que da la bienvenida a su perfil en Instagram es ‘God First. Traveling Lover’. Y a fe que lo cumple: ha presentado esta campaña solidaria en la sede del Parlamento Europeo de Bruselas, en una universidad de Belgrado (Serbia) y en un congreso en Helsinki (Finlandia), lugares donde la propuesta ha sido acogida con mucho interés y se ha considerado “ necesaria”; actualmente se encuentra en Estados Unidos, donde participará junto a miles de jóvenes cristianos de todo el mundo en la conferencia Cru19, que se celebra a finales del próximo mes de julio en Ford Collins (Colorado).

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