El matrimonio homosexual cumple 15 años: una conquista social que se recuerda con orgullo

  • El Congreso aprobó el 30 de junio de 2005 un cambio en el Código Civil que permitió los enlaces entre homosexuales
  • Aquel cambio situó a España a la vanguardia mundial en la defensa de los derechos LGTBI

Rtve.- Los pequeños cambios son a veces los que despiertan las mayores revoluciones sociales y basta con echar la vista atrás para confirmarlo. Cambiar cuatro palabras y añadir una frase al Código Civil permitió el matrimonio entre dos personas del mismo sexo y legalizó la adopción homoparental, hace justo 15 años.

El 30 de junio del 2005, España se convirtió en el cuarto país del mundo en permitir el casamiento entre homosexuales, junto con Holanda, Bélgica y Canadá, y logró situarse así a la vanguardia mundial en la defensa de los derechos LGTBI.

Por eso, durante este Orgullo virtual que llena de banderas arcoiris balcones y ventanas, es inevitable recordar una fecha simbólica para el colectivo que, además, protagoniza una de las actividades incluidas dentro de la agenda del evento.

El nuevo matiz: unión entre personas del “mismo o diferente sexo”

La modificación del Código Civil que permitió que las parejas homosexuales pudieran casarse y adoptar a un menor llegó precedida de incontables obstáculos, pero llegó: “Hubo un enfrentamiento radical de un sector político y religioso que se opuso con todas sus fuerzas para que no fuera posible y finalmente se consiguió”, señala el director de la Fundación Pedro Zerolo, Miquel Fernàndez, en una conversación con RTVE.es.

Esta fundación, que lleva el nombre de uno de los grandes impulsores del matrimonio igualitario, celebra este martes, junto con la dirección general de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI del ministerio de Igualdad, un acto conjunto para conmemorar los 15 años de ese hito que, aseguran “marcó un antes y un después” en los derechos del colectivo LGTBI.

Para hacerlo posible solo bastó, en la práctica, con cambiar en el texto los términos “marido” y “mujer” por el de “cónyuges” y los de “padre” y “madre” por el de “progenitores”.

También añadir un matiz absolutamente imprescindible a una frase que, tras el cambio, quedó así: “El matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo o diferente sexo”.

Desde entonces, “un país más decente”

La Cámara Baja lo aprobó con 187 votos favorables  y 147 (los del PP y Unió) en contra. Votaron a favor dos diputados de Convèrgencia (CDC) -otros cuatro se abstuvieron- y también Celia Villalobos (PP).

La reforma del Código Civil se publicó el 2 de julio en el Boletín Oficial del Estado y entró en vigor el 3 de julio de 2005, con José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno.

En la defensa de la modificación, Zapatero dijo ante el Congreso de los Diputados que se trataba de “un pequeño cambio en la letra” que acarrearía “un cambio inmenso en las vidas de miles de compatriotas”. También aseguró que, desde entonces, España sería “un país más decente porque una sociedad decente es aquella que no humilla a sus miembros”, algo que hoy suscriben desde la Fundación Pedro Zerolo.

Los avances sociales han hecho que el matrimonio igualitario sea motivo de orgullo para la mayoría, pero las trabas con las que se encontró el colectivo antes de ver cumplido un derecho fundamental fueron numerosas.

Pedro Zerolo decía: ‘en su modelo solo caben ellos, pero en el nuestro cabemos nosotros y ellos'”, subraya Fernàndez, conocedor de todo lo que luchó y trabajó el activista para impulsar esa gran revolución en España. Fue él, de hecho, quien convenció a Zapatero para dar el “salto histórico”, como reveló el expresidente.

Un hito precedido de numerosos obstáculos

El 18 de junio, poco antes de que el Congreso dijera ‘si’ a la modificación, el Foro de la Familia convocó una marcha como forma de protesta que, si bien agitó a la ciudadanía, no logró seguir poniendo freno a una victoria inminente.

La Conferencia Episcopal pidió a todos los ciudadanos, “en particular a los católicos”, que secundaran aquella manifestación contra los matrimonios homosexuales advirtiendo de que lo que se estaba fraguando supondría una “corrupción” del sacramento.

Lo hizo en un momento en el que ya estaban instalados en la sociedad argumentos contrarios a estos enlaces, como los que aludían a la Biblia para subrayar que el matrimonio solo podía referirse a la unión entre un hombre y una mujer. También había quienes, disfrazados de tolerancia, decían estar de acuerdo con las bodas entre personas del mismo sexo, siempre que buscaran otro nombre para definirlas.

El PP lo recurrió ante el Tribunal Constitucional

Más allá del freno que imponían la Iglesia o las convenciones sociales, hubo también impedimentos de carácter político, como el recurso de inconstitucionalidad que presentó el Partido Popular tras la votación del Congreso, que fue rechazado por el Tribunal Constitucional siete años después.

Del mismo modo, los círculos más conservadores se postularon en contra de la adopción de menores por parte de homosexuales, aportando explicaciones que vulneraban la imagen de gais y lesbianas y profundizaban en la discriminación que sufría.

Cuando parecía que España había ahuyentado a muchos de esos fantasmas, el discurso homófobo alentado por la ultraderecha ha ido acercándolos de nuevo a la sociedad. Son menos numerosos que entonces, pero quizá más poderosos por la fuerza que le dan las redes sociales.

Arrinconar esos mensajes de odio hasta que desaparezcan y sustituirlos por otros que hablen de igualdad, diversidad, inclusión y libertad es la principal meta del colectivo LGTBI, que ve en las fiestas virtuales del Orgullo una gran oportunidad para celebrar todo lo que ya se ha conseguido y seguir luchando por lo que, desgraciadamente, sigue pendiente.

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