El incremento del consumo de medios digitales en la etapa de confinamiento conlleva el riesgo de pasar demasiado tiempo haciendo un uso indebido de las tecnologías

La Razón.- La ONG Projecte Home Catalunya alerta del repunte del consumo cuando acabe el estado de alarma

Projecte Home Catalunya es sin duda una de las ONG de ayuda a la drogadicción más importantes y prestigiosas que trabajan en territorio catalán. Normalmente ayuda a 300 personas con este tipo de problemas, y la pandemia no ha reducido esta cifra, aunque ahora se opere de manera diferente. Lo anunciaron cuando se anunció el estado de alarma y lo mantienen al inicio de la desescalada.

El director de la ONG, Oriol Esculies, confirma a LA RAZÓN que “estamos atendiendo a la misma gente, 300, aunque de forma diferente, porque están confinados”. A nivel físico, sólo está abierto ahora el centro de Montcada i Reixac, por lo que se hace todo de forma telemática. Ninguna de las personas tratadas ha dado positivo por coronavirus.

A la espera de poder abrir el resto de centros que tienen en las cuatro provincias catalanas, se han tenido que readaptar. Uno de los asuntos que más preocupa sin duda a los responsables de la ONG son los problemas psicológicos que pueda sufrir una persona confinada con problemas de drogadicción, sea la sustancia que sea.

Esculies avisa de que “pueden empeorar”, debido a que las personas tratadas están teniendo evidentemente durante el confinamiento más problemas para comprar droga, excepto el alcohol. “Todo va ligado a factores de como la depresión y la ansiedad, y lo hemos detectado”, señala.

Cada persona tratada vive en una situación diferente, unos viven solos, otros acompañados, otros en pareja, pero si que estos problemas psicológicos, alerta Esculies, “están provocando más conflictos domésticos”, en forma de más discusiones, peleas e incluso agresiones. La clave es “las ganas enormes de consumir”, una especie de “mono” encubierto.

Estos problemas se pueden agravar cuando haya libre circulación por las calles. “Saben donde comprar la droga, y pueden seguir consumiendo o recaer de forma más fuerte”, insiste Esculies. Por lo tanto, admite, “creo que estamos un poco peor que antes del estado de alarma”.

Respecto a las sustancias más tratadas, nada ha cambiado. Siguen dominando con claridad la cocaína y el alcohol, mientras que la heroína y las denominadas drogas sintéticas juegan un papel bastante más residual. No obstante, entre los más jóvenes la presencia del cannabis es abrumadora.

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