El auge del fascismo en Europa

La Vanguardia.- Las actuales formaciones de extrema derecha se inspiran en los movimientos fascistas que surgieron hace un siglo en Europa

Este mes de abril se cumplen 75 años de la muerte de Adolf Hitler y Benito Mussolini, representantes del nazismo alemán y del fascismo italiano respectivamente.

Ambos dirigentes fueron aliados durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), considerado a día de hoy como el peor conflicto armado de la historia contemporánea.

Las décadas previas a la guerra estuvieron marcadas por una grave crisis económica, provocada en parte por la Primera Guerra Mundial (1914-1918).

La mala situación económica, la escasez y pobreza generaron un gran descontento entre la sociedad. En algunos países europeos, los movimientos de extrema derecha aprovecharon para presentar sus ideas políticas y ganar apoyo entre la sociedad, como es el caso del fascismo de Mussolini y del nazismo de Hitler.

Aunque el contexto actual es muy diferente, los efectos de la crisis económica de 2008 y la crisis migratoria en Europa también han generado cierto malestar social y han propiciado la aparición de nuevos movimientos de extrema derecha.

Fascismo de postguerra

Il Duce [El Guía], como se conocía popularmente a Benito Mussolini, aprovechó el clima social y económico posterior a la Primera Guerra Mundial (1914-1918) para llegar al poder.

Italia fue uno de los países vencedores de la guerra, pero no salió beneficiado en los tratados de paz porque no consiguió los territorios que reclamaba. La economía italiana también quedó muy afectada y fue difícil recuperarse.

Esta situación permitió a Mussolini reforzar el sentimiento nacionalista italiano: Il Duce quería recuperar la grandeza de la antigua Roma, cuando Italia era uno de los imperios más poderosos del mundo y sus fronteras se extendían más allá del Mediterráneo.

Con esta visión de gloria y riqueza consiguió convencer una gran parte de la población italiana. Entre 1922 y 1943 gobernó con el Partido Nacional Fascista, imponiendo un régimen totalitario y reprimiendo cualquier tipo de oposición a través de los Camisas Negras, un cuerpo militar que actuaba sobre todo contra intelectuales de izquierdas, obreros y campesinos.

Una situación similar se vivió en Alemania. Este país fue el principal perdedor de la Primera Guerra Mundial y tuvo que cumplir con las condiciones impuestas por los vencedores.

Adolf Hitler aprovechó el malestar y resentimiento de la sociedad alemana para exaltar la superioridad del pueblo alemán. En este caso, en base a la idea romántica de crear un Tercer Reich inspirado en los antiguos imperios alemanes.

Hitler fundó el Partido Nazi y consiguió los apoyos suficientes para ganar las elecciones en 1933. Un año después, consolidó un estado absolutista en el que se priorizaban los intereses de Alemania, incluso si eso suponía conquistar otros países o ignorar los derechos de otros pueblos y culturas.

Los nazis llevaron estas ideas al extremo con la persecución y exterminio de judíos, gitanos y homosexuales.

Movimientos de ultraderecha, hoy

En la actualidad, este tipo de ideas de extrema derecha o ultraderecha vuelven a resurgir en forma de movimientos sociales o partidos políticos que priorizan los derechos de los ciudadanos de un país por encima de los demás.

Los representantes de estos movimientos aprovechan el descontento de la población y utilizan argumentos populistas, que ofrecen soluciones sencillas a problemas complejos como la inmigración o los recortes sociales.

Algunos de los rostros políticos más representativos son el de Matteo Salvini, fundador de La Liga y ex ministro del Interior de Italia hasta septiembre de 2019; Marine Le Pen, presidenta del partido extremista francés Agrupación Nacional, y Viktor Orbán, presidente de Hungría desde 2010.

En Alemania también han aparecido grupos de extrema derecha cuyo objetivo es volver a los ideales del nazismo. Un ejemplo sería Alternativa por Alemania (AfD), que en 2018 se convirtió en el primer partido de extrema derecha en entrar por primera vez en la historia en el parlamento de Baviera, una de las regiones más ricas de Alemania.

Se trata de un partido con un discurso islamofóbo y antiinmigración que en la actualidad tiene representación en todos los estados de Alemania.

La teoría del ciclo histórico ideada por el pensador italiano Giambattista Vico y reformulada posteriormente por el filósofo alemán Friedrich Nietzsche bajo el nombre de “eterno retorno”, servirían para ejemplificar las similitudes que se pueden encontrar entre ambas épocas históricas. Según esta corriente de pensamiento, la Historia es cíclica y todos los periodos y acontecimientos tienden a repetirse.

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