Un diario digital de Hellín (Albacete) publica un artículo que califica la transexualidad infantil de “aberración”

Fuente: Dos manzanas
Fecha: 27/01/2017

Lamentable artículo tránsfobo el escrito por Antonio García en El Faro de Hellín, diario digital que recoge noticias de la localidad albaceteña, conocida por sus espectaculares tamborradas. En referencia a la reciente campaña de concienciación llevada a cabo en País Vasco y Navarra por Chrysallys Euskal Herria, García llegaba a calificar la transexualidad infantil de “aberración”. Por fortuna, tras la denuncia en redes sociales del colectivo albaceteño Abanico el artículo ya ha desaparecido de la web del diario, sin que por el momento conste disculpa formal. Resulta bochornoso, en cualquier caso, que un texto así pueda llegar a ser publicado, por mucho que El Faro de Hellín señale en su web que “no se hace responsable de la opinión de sus colaboradores en los trabajos publicados”

“Cuando una aberración no se desenmascara a tiempo, no se combate y se permite que se instale impunemente en la conciencia social, termina por parecer la cosa más normal del mundo”, empezaba el texto. “A base de repetirla incansablemente y de silenciar al disidente, el común de los borregos humanos ni se preguntará de dónde viene, qué pretende, qué consecuencias puede traer y el porqué de esa maniobra. Se aceptará con la misma naturalidad que aceptamos que el que pierde un ojo se queda tuerto. Digo más, pregúntenle ustedes a cualquiera que conozcan ‘qué es la ideología de género’ y encontrarán que nadie o casi nadie sabe contestarles. Y sin embargo está ahí, delante de nuestras narices, metiéndose sibilina y disimuladamente en las instituciones públicas, en nuestros hogares, y en la entera vida social”, continuaba.

Tras denunciar después los supuestos males que la “ideología de género” está causando a la sociedad, el artículo pasaba a dedicar un despectivo párrafo a las familias que forman parte de Chrysallis Euskal Herria, promotora de la campaña de concienciación que tanto odio ha despertado entre los sectores más ultraconservadores: “Asociación que comenzó con ocho familias en 2015 y que en la actualidad cuenta con unas cuarenta. O sea, que un grupito de pobre gente desnortada se ha hecho con los espacios publicitarios de autobús y metro, para difundir la mayor aberración que se conoce en la trayectoria de la Humanidad”. El texto alcanzaba el culmen de lo repulsivo al asegurar que, si un padre o una madre caminasen con sus hijos y viesen el cartel de la campaña, “lo más airoso sería decirles que igual se trata de un circo que presenta animales raros, que se parecen a los humanos”.

El artículo acababa “alertando” del peligro de que Castilla-La Mancha llegue a aprobar una ley contra la discriminación por LGTBfobia similar a la ya aprobada por otras comunidades en términos tan faltos de respeto como el resto del artículo. “A los castellanos-manchegos todavía no se nos obliga por ley a aceptar que nuestros hijos puedan tener vulva y nuestras hijas pene. Ni a que “expertos” homosexuales, invitados al aula, les enseñen a los tiernos retoños en el colegio a masturbarse, a ponerse el preservativo o tener relaciones intergeneracionales y a experimentar con compañeros del mismo sexo. Pero todo se andará”, asegura. “Ya les aviso, queridos lectores. Seguiré combatiendo contra esta desdichada plaga moderna con todas mis fuerzas”, añadía en su último párrafo.

Abanico condena el artículo

El presidente del colectivo Abanico, Álvaro Cuenca, ha lamentado en declaraciones a dosmanzanas que existan medios de comunicación “que aboguen por la incitación al odio y que cuenten con colaboradores que, lejos de fomentar un clima social de convivencia en el respeto y la tolerancia, quieran oprimir a los más vulnerables”.

“Si no fuera por asociaciones como Chrysallis o Fundación Daniela, asociaciones donde el motor fundamental son las familias de menores trans, sus hijos e hijas seguirían sufriendo una violencia educativa, sanitaria y social terrible. No es ideología de género hablar de lo que existe, reconocer el derecho a ser de toda persona es fundamental para el desarrollo psicosocial de cualquier individuo e intentar evitar el rechazo con campañas de sensibilización como la de Chrysallis, con el aumento de casos de suicidio en menores trans, es primordial e imperativo en este momento de nuestra sociedad”, añadía Cuenca.

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