Depresión, estrés… la “cuarentena constante” de las mujeres sin derechos de Qatar

El Confidencial.- HRW ha publicado un informe que examina 27 leyes, regulaciones y normativas, y recoge más de 70 entrevistas con mujeres cataríes afectadas por el sistema de tutelaje masculino

Pedir permiso a un hombre para ejercer derechos como casarte, estudiar o trabajar es una realidad que viven muchas mujeres cataríes según ha denunciado Human Rights Watch, en la reciente publicación titulada ‘Todo lo que tengo está atado a un hombre’. En este documento algunas mujeres que viven bajo el sistema de tutelaje masculino establecido en este país de los emiratos han contado que esta falta de autonomía les ha causado una carga emocional inhumana, de tal forma que “ha afectado su salud mental, contribuyendo a la autolesión, la depresión, el estrés y los pensamientos suicidas”.

El sistema de tutelaje masculino en Qatar es un ejercicio de discriminación que niega a las mujeres la capacidad de tomar cualquier decisión fundamental sobre el destino de sus vidas; una suerte de “cuarentena” psicológica, denuncian algunas afectadas. El escrito examina 27 leyes, regulaciones y normativas, y recoge más de 70 entrevistas con afectadas para poner de manifiesto las restricciones socioculturales a las que se enfrentan las mujeres cataríes, quienes necesitan permiso de un tutor masculino para casarse, cursar estudios superiores o trabajar como funcionarias. Este sistema, además, les niega la autoridad para actuar como responsables principales de sus hijos, incluso en el caso de que estén divorciadas y tengan la custodia legal.

Estas normas, la mayoría de carácter ministerial, suponen una violación tanto del Derecho Internacional como de la propia Constitución de Qatar, donde “las mujeres han roto barreras pero todavía tienen que navegar unas reglas marcadas por los hombres que limitan su capacidad para llevar una vida completa, productiva e independiente”, lamenta la investigadora sobre los derechos de las mujeres de Human Rights Watch, Rothna Begum. También subraya que estas normas desprotegen a las mujeres a la hora de huir de violencia machista o situaciones de abuso de parte de su familia o marido y explica que el objetivo del informe es esclarecer la legislación ya que, según ella, “el Gobierno de Qatar no quiere que las mujeres conozcan las leyes”.

La ONG hace hincapié en el desamparo legal al que se enfrentan las mujeres que deciden romper con la tradición y escapar de este sistema a través del divorcio. Un nuevo matrimonio podría implicar la pérdida de la custodia y nunca pueden terminar de desvincularse de sus exmaridos, que siguen siendo los tutores legales de los niños. “La mayoría de las mujeres entrevistadas ha asegurado que estas reglas han afectado mucho su capacidad para llevar una vida independiente. Algunas han lamentado que la presión ha afectado su salud mental, contribuyendo a la autolesión, la depresión, el estrés y los pensamientos suicidas“, añade.

Contradicciones entre el Gobierno y HRW

En respuesta al informe, el Gobierno catarí indica que las mujeres pueden actuar como tutoras para obtener pasaportes o tarjetas de identificación para sus hijos, que las mujeres no necesitan permiso de tutores para aceptar una beca o trabajar en ministerios, instituciones gubernamentales o escuelas, y que no se requiere la aprobación de un tutor para las excursiones educativas en la Universidad de Qatar que forman parte de los programas académicos.

Un portavoz del gobierno catarí asegura a ‘The guardian’, “La igualdad de género y el empoderamiento de la mujer son fundamentales para el éxito y la visión de Qatar. Qatar es un defensor de los derechos de la mujer en su país y en el extranjero”. Según el gobierno, el informe de Human Rights Watch describe de forma inexacta las leyes, políticas y prácticas de Qatar relacionadas con las mujeres. Añade que, “los relatos mencionados en el informe no se ajustan a nuestra constitución, leyes o políticas. El gobierno investigará estos casos y perseguirá a quien haya infringido la ley”.

Sin embargo, Human Rights Watch asegura que el resultado de su investigación, incluidas las entrevistas y la revisión de documentos, entre ellos las solicitudes de permisos de tutores por parte de escuelas y lugares de trabajo, entran “directamente en conflicto” con las afirmaciones del Gobierno. De hecho, recuerda a las autoridades que, actualmente, existen organizaciones independientes de derechos de la mujer, que alguna de la normativa contradice la propia ley de Qatar y las obligaciones del país en virtud del derecho internacional, y que estas restricciones influyen en ámbitos tan delicados como el de la salud sexual.

“Una vida constante en cuarentena”

Una de las mujeres que ha alzado la voz en este estudio, ‘Dana’, una joven de 20 años, explica que tuvo que entregar el nombre y el número de teléfono de un amigo haciéndose pasar por su marido con el fin de recibir un tratamiento médico urgente. “Hasta se negaron a hacerme un examen porque no estaba casada”, lamenta a la organización. Asma, una mujer de 40 años, declara que estas condiciones de vida implican que su vida se asemeja a una “cuarentena constante”.

Incluso cuando llevan una vida “privilegiada”, las limitaciones hace que las mujeres se sientan “como niñas”, dijo “Lolwa”, de 44 años, cuyo padre le permitió sacarse el carnet de conducir cuando tenía 33 años. Explica que “Cuando estoy trabajando en mi empleo, soy yo la que firma los contratos. Por un lado me tratan como una adulta, pero por otro lado no lo soy”.

“Al hacer cumplir las reglas de tutela masculina, Qatar les está fallando a las mujeres y ahora se está quedando atrás de los países vecinos cuando alguna vez estuvieron liderando el camino”, dice Begum. Añade que “Qatar debe eliminar todas las reglas discriminatorias contra las mujeres, publicitar estos cambios, aprobar leyes contra la discriminación y garantizar que las mujeres tengan el espacio cívico para exigir sus derechos”.

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