Cinco menores detenidos a diario

Los jueces reducen las penas de privación de libertad y adoptan medidas destinadas a reinsertar a los adolescentes en la sociedad

El País.- “¡Voy a quemar la casa con tu madre y tú dentro!”. Esta fue la frase definitiva que llevó a Marta (nombre ficticio) a revelar a su familia que un “amigo” le estaba atormentando la vida. Ambos, menores de edad, terminaron en tratamiento psicológico y la víctima, con un profundo sentimiento de culpabilidad por denunciar a su amigo. Este es uno más de los delitos que cometen jóvenes de entre 14 y 18 años. En Madrid, cinco adolescentes son detenidos a diario por la policía y llegan a la Fiscalía de Menores, según su informe anual. La cifra resulta alarmante, pero la región sigue siendo una de las más seguras de España; las actuaciones delictivas que cometen tanto adultos como menores son más bajas que en otras ciudades. El número de denuncias de acoso escolar en los centros madrileños ha descendido de forma importante —de 230 en 2016 a 192 en 2017—. Aunque sigue siendo un número alto, las terapias dirigidas tanto a menores agresores como a víctimas por las distintas instituciones, parecen estar dando resultados.

El caso de la niña de 13 años alumna de un instituto madrileño, que apuñaló en mayo de 2017 a un compañero y en el que estaban implicados otra media docena de chavales ha llevado a un acuerdo entre organismos para crear 36 plazas destinadas a tratar a adolescentes menores de 14 años que se ven envueltos en situaciones peligrosas.

Las investigaciones detectaron un grupo de WhatsApp en el que estaba registrada la presunta agresora, la víctima y amigos de ambos. De sus conversaciones se extrajo que entre ellos se incitaban a llevar a cabo acciones perjudiciales para su integridad física (autolesiones) llegando incluso a insinuar la posibilidad de suicidarse. El juego consistía en la asunción de distintos retos hasta llegar a la muerte, como en el conocido como Ballena Azul. La policía investigó a otros seis menores que participaron en el siniestro y mortal juego.

La alarma creada por este tipo de sucesos y otros en los que están involucrados menores de 14 años ha llevado a las distintas administraciones a un acuerdo para crear plazas con programas destinados a promover actividades que les enseñen los peligros que entrañan situaciones que consideran normales.

Policías y fiscales constatan que en 2017 se ha percibido un descenso en la edad de los niños que rozan la delincuencia. Un dato que, según expertos en asistencia social, hay que tomar “con precaución”. Psicólogos que trabajan con menores apuntan que “el incremento de delitos está coincidiendo con el fin de la crisis económica. Durante la recesión bajaron los delitos bastante más en los países a los que les pilló de pleno —como Grecia, España, Italia y Portugal— que en aquellos a los que ni tan siquiera les rozó, como Alemania o Francia”. Tan solo en Madrid, se abrieron 1.320 diligencias, todas ellas archivadas al no ser imputables los posibles delitos por ser sus autores menores de 14 años.

La Fiscalía, según el informe de 2017, percibe que ha aumentado la entidad de las conductas delictivas en las que los muchachos se ven involucrados. “Esto nos debe llevar a una profunda reflexión sobre los fallos que como sociedad estamos cometiendo para que se produzcan estas circunstancias”. Las penas impuestas por los jueces se cumplen en seis centros —Altamira, El laurel, El lavadero, El madroño, Renasco y Teresa de Calcuta— que tiene la Comunidad de Madrid para la ejecución de medidas judiciales de internamiento a menores, de 14 a 18 años. Los adolescentes internados pueden estarlo en régimen cerrado, semiabierto, abierto y de fin de semana. El grueso de las medidas adoptadas por los jueces continúa siendo de semiabierto o no privativas de libertad (83,2% de los casos) frente a las de internamiento (16,8%). De cada seis medidas judiciales, cinco son de semiabierto y solo una de internamiento.

La edad media de los menores infractores con los que se trabaja en los centros se sitúa en los 17 años y tres meses. Son sobre todo de nacionalidad española: si en 2012 representaban el 57%, en la actualidad son el 72 %. En paralelo, en el mismo periodo se ha reducido la proporción de adolescentes de origen latinoamericano, que ha pasado del 24% al 10%. La evolución se debe a la adquisición de la nacionalidad española por reagrupamiento familiar o a que forman la segunda generación en esta franja de edad de familias de que llegaron a España en los noventa.

La población de menores atendida en 2017 se corresponde en su mayor parte al municipio de Madrid (46,4%). El resto se distribuye de forma bastante homogénea entre las zonas norte, sur, este y oeste de la Comunidad, oscilando entre el 10,4 % de la zona norte y el 15,7 % de la zona sur.

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