El ‘bullying’, 13 años después de Jokin: tres de cada diez escolares acosados callan

Fuente: La Vanguardia
Fecha: 24/06/2017

Todavía existen muchos reparos a la hora de denunciar acoso en el colegio: solo un 15,3% de las víctimas de ‘bullying’ en la ESO habla con los docentes o el tutor, mientras que en Primaria es un 35%

El suicidio en septiembre de 2004 de Jokin Ceberio, el niño de 14 años que se arrojó al vacío desde las murallas de Hondarribia (Guipúzcoa) al no poder soportar el acoso escolar que sufría, marcó un antes y un después en la sensibilización social sobre el ‘bullying’. Todo cambió con su muerte. Ya había habido otros casos de acoso escolar, pero el impacto mediático de su fallecimiento despertó las conciencias sobre la verdadera relevancia del ‘bullying’ y arrancó el compromiso de todas las partes implicadas en atajar este grave problema (gobiernos, colegios y hasta los propios padres) para activar protocolos o establecer medidas preventivas.
“Su caso sirvió para visibilizar el problema y entender las consecuencias tan terribles que puede tener el ser víctima de ‘bullying’. Sirvió para que se pasara de decir que ‘son cosas de niños’ a prestarle atención y empezar a mejorar la prevención y la intervención”, señala Izaskun Orue, vicedecana de la Facultad de Psicología y Educación de la Universidad de Deusto.

El suicidio en septiembre de 2004 de Jokin Ceberio, el niño de 14 años que se arrojó al vacío desde las murallas de Hondarribia (Guipúzcoa) al no poder soportar el acoso escolar que sufría, marcó un antes y un después en la sensibilización social sobre el ‘bullying’. Todo cambió con su muerte. Ya había habido otros casos de acoso escolar, pero el impacto mediático de su fallecimiento despertó las conciencias sobre la verdadera relevancia del ‘bullying’ y arrancó el compromiso de todas las partes implicadas en atajar este grave problema (gobiernos, colegios y hasta los propios padres) para activar protocolos o establecer medidas preventivas.
“Su caso sirvió para visibilizar el problema y entender las consecuencias tan terribles que puede tener el ser víctima de ‘bullying’. Sirvió para que se pasara de decir que ‘son cosas de niños’ a prestarle atención y empezar a mejorar la prevención y la intervención”, señala Izaskun Orue, vicedecana de la Facultad de Psicología y Educación de la Universidad de Deusto.

En el caso del País Vasco, los casos de acoso escolar se duplicaron en el curso 2015-2016. Este incremento no significa que cada vez se produzcan en las aulas más actos violentos, sino que, según resalta Uriarte, “la sociedad y la comunidad educativa han reducido su nivel de tolerancia”. Los datos son elocuentes. El reciente informe Maltrato entre iguales 2016, elaborado por el Instituto Vasco de Evaluación e Investigación Educativa (ISEI-IVEI), refleja que el 23% de los alumnos vascos de Primaria y el 19% de los de Secundaria sienten que han sufrido maltrato por parte de sus compañeros.

“Son cifras muy elevadas pero hay que tener en cuenta que en este estudio se ha preguntado a los alumnos sobre su percepción, es decir, si ellos se han sentido alguna vez víctimas. En los últimos años se ha mejorado mucho en la visibilidad y la detección de los casos de ‘bullying’ y esto puede hacer que esa percepción (de acoso) aumente”, detalla Orue. “Fíjate que hay gente que lo reconoce ahora cuando ya han pasado años e incluso hay quien escribe su historia de cómo fue acosado”, enfatiza para dejar constancia de que ya no existe la resistencia de antes a admitir ser víctima de ‘bullying’.

Se ha ganado en visibilización, nadie lo pone en duda, pero los datos también evidencian que el ‘bullying’ sigue siendo todavía en algunos casos un fenómeno silencioso. Según refleja el informe, un 26,6% de los alumnos de Primaria y un 21,1% de los de Secundaria no se lo cuenta a nadie en muchas ocasiones, y el 4,4% de los escolares de Primaria y el 6,4% de Secundaria nunca desvela a nadie que padece acoso escolar. Esto es, tres de cada diez escolares opta de forma genérica por el silencio, lo que es “muy preocupante”.
¿A qué se debe este silencio? ¿Este callar evidencia que aún no se es consciente de la verdadera trascendencia del ‘bullying’? “Creo que es difícil entender completamente el sufrimiento que pueden llegar a padecer estas personas si no lo vivimos de cerca. El problema muchas veces es que es difícil de identificar. Las víctimas no quieren delatar al agresor porque creen que todo irá a peor si lo hacen”, sostiene Orue.

 

 

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