Alertan del fácil acceso de menores a páginas web con sexo no consentido

ABC.- «Si en el mundo físico un niño no puede acceder a una discoteca para mayores de 18 años o un cine X, en Internet debería ser igual», reflexiona Roger Ballescà, coordinador del Comité de Infancia y Adolescencia del Colegio Oficial de Psicología de Cataluña

El Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC) ha alertado en un nuevo informe sobre la facilidad de acceso que tienen los menores a páginas web con sexo no consentido. En concreto, el 50% de los sitios de vídeos pornográficos incluyen contenido con representaciones de actos sexuales sin consentimiento de la mujer, con términos como «violación», «violación en grupo», «abusada» o «forzada». Además, en casi todos estos sitios los menores son testigos de expresiones vejatorias para las mujeres, con calificativos denigrantes como «guarra, perra, petarda, puta, putón, tonta o zorra».

«El problema no es solo que los menores acceden a unos contenidos que no son adecuados para su edad sino que además consumen un tipo de sexualidad en el que la figura de la mujer es un objeto de goce disponible para el sexo masculino, en el que se promueven mucho las imágenes de abuso sexual, de conductas relacionadas con estereotipos de género o conductas agresivas, con actitudes muy machistas», explica a este diario Roger Ballescàcoordinador del Comité de Infancia y Adolescencia del Colegio Oficial de Psicología de Cataluña, que ha colaborado en el informe.

Este tipo de contenido «enseña» a los menores «que la mujer está a disposición del hombre siempre que quiera y fomenta una sexualidad basada en forzar al otro», añade el experto, que aboga por un trabajo común entre familias, centros escolares, legisladores y tecnológicas para poner fin a esta situación.

«Si en el mundo físico un niño no puede acceder a una discoteca para mayores de 18 años o un cine X, en Internet debería ser igual», reflexiona el psicólogo. De hecho, la investigación «Nueva pornografía y cambios en las relaciones interpersonales», elaborada el pasado año por Lluís Ballester y Carmen Orte, de la Universidad de las islas Baleares (UIB), concluye que el primer acceso a contenidos pornográficos en internet se anticipa ya a los 8 años.

La labor de familia y colegios

Ante este panorama, el papel de familia y centros escolares es fundamental. «El sexo es un elemento tabú aún en nuestra sociedad», recuerda Ballescà. «En cierto modo, no está mal poner un velo cuando hablamos de infancia pero una cosa es velar y otra cosa es no poder hablar —puntualiza—. Creo que es muy importante que la educación sexual se trabaje también desde la familia y centros escolares: no podemos dejar que los niños y niñas, o adolescentes, aprendan solos este tipo de cuestiones».

Al fin y al cabo, todo el mundo ha sentido curiosidad por el sexo. La diferencia entre las generaciones actuales y las de antes está en el impacto de la respuesta debido a internet. «Cuando nosotros éramos pequeños, buscábamos en un diccionario y obteníamos una definición académica de ‘culo’ o ‘teta’. Ahora, internet lo que ofrece es una retahíla de imágenes muy subidas de tono por lo que el impacto es mayor. Es decir, la curiosidad es la misma, pero la respuesta no», explica el responsable de Colegio Oficial de Psicología de Cataluña.

Urge «contrarrestar», por tanto, ese tipo de contenidos en el que la sexualidad «tiene que ver con la dominación del otro, con una hipersexualización, un exceso de excitación… y vincularlo más con el afecto, con la relación con el otro desde un punto de vista más profundo», afirma Ballescà. «Y esto es algo que corresponde a familias, centros educativos y sociedad en general: debemos velar por el bienestar de nuestros hijos e hijas» y más teniendo en cuenta que «la educación no va a evitar que la curiosidad aflore».

Las tecnológicas también son responsables

De ahí, el papel de órganos reguladores, tecnológicas y gobiernos. El informe del CAC constata que las páginas de vídeos pornográficos no tienen ningún sistema efectivo de verificación de la edad de la persona que accede a ellas (solo el 10% de las webs preguntan si la persona es mayor de edad, pero sin ningún sistema de filtrado real), pese a lo previsto en una directiva europea que se limita a establecer que los estados miembros adoptarán las «medidas adecuadas» para evitar el acceso de las personas menores de edad a los contenidos ya que pueden perjudicar su desarrollo físico, mental o moral. Además, el 32,5% de estas páginas introduce mensajes que avisan de la presencia de contenidos para personas adultas, aunque lo hace en partes poco visibles de la pantalla y una vez ya se ha accedido a ellos.

En este caso, los controles parentales pueden resultar útiles pero «no son infalibles», recuerda María Zabala, consultora de comunicación especializada en educación digital. Tanto en móviles como en ordenadores o tabletas, explica la experta, existen programas de software o antivirus con los que los progenitores pueden impedir que el menor acceda a ciertos contenidos mediante la detección de palabras claves u otros filtros. También se puede optar por chequear el historial de navegación o instalar aplicaciones específicas.

«Pero no podemos plantear la mediación tecnológica como una salida», puntualiza Zabala, que también resalta el importante papel que desempeñan las familias en este sentido. «Aunque tú en tu entorno dispongas de todo tipo de herramientas para que tus hijos no accedan a este tipo de contenido, cuando salgan de casa… ¿qué pasa? Pueden acceder a ello a través del móvil del amigo. Y es fundamental que sepan gestionar dicha situación, preguntándose a sí mismos si el contenido pornográfico que están viendo es ciencia ficción, delito o que incluso se planteen si eso que ven debería ser algo íntimo. Solo así serán capaces de tomar buenas decisiones», advierte la experta.

Aún así, Zabala reconoce que «los órganos regulares y las propias compañías tecnológicas tienen mucho trabajo por hacer para impedir la facilidad de acceso a este tipo de contenido por parte de menores». En este sentido, Ballescà destaca también la «gran responsabilidad» de las compañías tecnológicas o propietarios de este tipo de servicios para poner límites: «Les corresponde a ellos hacer algo para que los niños no accedan a esos contenidos, como sucede en el mundo físico, así como al legislador para que actúe en preservar los derechos de la infancia».

El CAC ha remitido el informe al Gobierno de Cataluña y al Parlamento, y se ha dirigido a las empresas titulares de los sitios web y de la red social analizados en el informe para advertirles de la ausencia de mecanismos de filtrado adecuados para evitar que los menores puedan tener acceso a contenidos para adultos.

 

 

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